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viernes, 3 de junio de 2016

Semana 36.

Ya estamos en la recta final, no queda nada para conocer al elefantito y ayer tuvimos una nueva visita con la ginecóloga.

La tensión bien, de peso bien, sólo he engordado 5 kilos en lo que llevamos de embarazo, si bien es cierto que con la tiroxina adelgacé un montón al principio. En los monitores sigue sin haber rastro de contracciones.



A destacar, en ésta consulta me hicieron la prueba del estreptococo, que en el análisis inicial dio negativo, aunque aún hay que esperar a la confirmación del laboratorio. Me han vuelto a subir la dosis de tiroxina otra vez, lo cual ya me tiene un poco mosqueada porque no se si ya es problema hormonal mio o del bebé, y me han detectado un poquito de anemia, pero la doctora ha decidido tratarlo por la vía rápida, y ya que a partir de ahora hasta el momento del parto tengo una visita semanal va a aprovecharla para ponerme una inyección de hierro en vena para prevenir las carencias después.

En el momento de la ecografía me dijo que todavía tenía el cuello largo y cerrado, en la consulta anterior me dijo que le tenía de 4 centímetros, pero en esta ocasión no especificó. Etel sigue boca abajo, pero se tiene que girar, estas semanas con el estrés de la mudanza se ha estado moviendo mucho y se a puesto mirando hacia la tripa y no de lado como estaba en visitas anteriores y tiene que girarse para que sea todo más fácil.

De nuevo nos ha dejado ver un poquito su naricilla desde arriba, como ya sabéis es la única parte de su carita que hemos podido ver y la verdad es que ese guisantito me tiene enamorada, estoy deseando poder verle ya, no sabéis como os envidio a todas esas mamis que tenéis ecografías de la carita de vuestro pequeño...

La parte positiva de la visita es que parece que su crecimiento se ha estancado un poquito, cosa que me alivia enormemente. De tamaño sigue en los 51 centímetros y sólo ha engordado un poquito hasta ponerse en los 3 kilos. La visita anterior nos dijo que la cabeza medía ya 10 centímetros de diámetro y ésta vez nos dio a entender que no había crecido más.

Como ya os digo salí de la consulta bastante aliviada porque me da verdadero pánico que me tengan que realizar una episiotomía, que me desgarre o algo similar. El simple echo de tener puntos ahí y todo el proceso de curación que eso conlleva la verdad me da un poco de grimita y no se si preferiría una cesárea antes que eso, pero bueno, no nos adelantemos...


viernes, 15 de abril de 2016

Semana 29.

Como ya os adelanté por Instagram, ayer cumplíamos 29 semanas y nos tocaba revisión en el ginecólogo. 

Cada visita, como ya sabéis empieza con un análisis de orina, me pesan y me toman la tensión, desde la visita del mes pasado en la Semana 25 también me hacen los monitores antes de pasar a la consulta.

Una vez en la consulta la ginecóloga nos dijo que los monitores habían salido perfectos, que no había contracciones, la tensión se mantenía estable, como durante todo el embarazo y que había engordado casi 3 kilos. Los tres primeros kilos que engordo. Si bien es verdad que los 4 primeros meses adelgacé 6 kilos cuando me diagnosticaron el problema en el tiroides así que ya he rebasado el peso con el que empecé el embarazo, pero que estaba muy bien.




Pasamos al ecógrafo, ese gran aparato que cada visita nos sorprende más. En ésta ocasión no fue para menos. 

El pequeño Etel sigue colocadito boca abajo y de lado, sigue desarrollado bastante por delante a mi correspondencia en semanas, y no solo eso, si el mes pasado me adelantaba en dos semanas y media, ya me adelanta casi en casi 4. El tamaño es de 38 centímetros que es más o menos la media acorde con su "edad", pero el desarrollo de sus piernas es de 30 semanas, el de su cabeza de 33 y el de su tórax de 34 y pesa nada más y nada menos que 2 kilos!!

Descubrimos también que es eso que me lleva destrozando la costilla durante todo el mes y es que yo desde hace años tengo una costilla del costado derecho hundida por un balonazo cuando jugaba a fútbol y el enano, ya cada vez menos pequeño, ha decidido que ese es un buen sitio para estacionar su culillo, así que a Mami Rockera la toca sufrir y a Papa Rockero aguantarla cuando se queja.

Hemos decidido que viendo lo visto vamos a empezar a ultimar las compritas que nos faltan a la espera de la llegada del elefantito y en cuanto entremos al nuevo piso, que ya solo queda un mes, empezaré a hacer coladas como una loca para que no me pille por sorpresa si decide llegar antes. Que la verdad me tiene ya el tema que no me queda una uña viva, ya no sé ni como contar las semanas.