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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Alcohol y lactancia.

Ahora que se acercan las fiestas quería hablaros sobre un tema que a mi me dio varios quebraderos de cabeza.

No os ha pasado alguna vez que habéis pedido una cerveza "sin" en un bar y cuando os la han servido pone que lleva menos de un 0'5% de alcohol, las dos primeras veces que me pasó me dio una rabia tremenda, la primera vez fue estando embarazada y dicha cerveza se la acabó bebiendo paparockero casi íntegra, un par de traguitos le pegué yo. La segunda vez me pasó con el niño de peque y tuvimos que pedir que nos la cambiaran.

Aquí en Alemania es relativamente fácil encontrar cervezas que no tengas absolutamente nada de alcohol, de echo aquí se consideran bebida isotónica, pero también hay una gran mayoría de cerveza considerada "sin" que tiene en la etiqueta el >0'5% así que en mi afán conocedor me puse a investigar.

Tras mucho leer y buscar descubrí que las mamás lactantes podemos pegarnos un caprichito de vez en cuando, OJO las lactantes, las embarazadas no.

El cuerpo humano metaboliza el alcohol y éste pasa al torrente sanguíneo, por lo que durante el embarazo esa cantidad de alcohol, aunque fuera mínima le llegaría al pequeño, cosa que no queremos, porque como por todos es sabido puede producir problemas en la gestación y un desarrollo anormal del feto, así como una disminución del tono muscular, una mala coordinación, el retraso del desarrollo en el pensamiento, el lenguaje, el movimiento o las habilidades sociales, anomalías cardíacas y malformaciones varias.

Así que ya sabéis durante el embarazo ni olerlo.

Pero durante la lactancia la cosa cambia, a ver, tampoco vengo a deciros que os emborrachéis a diario, estamos hablando de una copita.

La proporción de alcohol inocua para el bebé sería del 0'5% por kilo, es decir, nuestro cuepo acepta y metaboliza una graduación de medio grado de alcohol por cada kilo que nosotros tengamos, por lo que podemos beber el doble de nuestro peso sin que llegara a afectar a la leche materna.

Si bien es aconsejable no consumir absolutamente nada tanto durante el embarazo, como durante la lactancia, aunque ya hemos visto que sería inocuo.

El principal motivo por el que es recomendable no beber es para mantener todas nuestras facultades bien alerta y así evitar peligros innecesarios, por ejemplo en el caso del colecho, caer en un sueño demasiado profundo y que haya riesgo de aplastamiento.

Pero el motivo de éste post, no era otro que el deciros, queridas mamis, que si en éstas fechas, durante alguna de las cenas, os apetece dar un traguito al champán o incluso tomaros una copita de vino no os sintáis preocupadas porque vuestro pequeño está a salvo, así que disfrutad sin quebraderos de cabeza.

Os dejo como referencia el post que me abrió las puertas del cielo cuando lo encontré, que no es que yo me vaya de cañas cada día, pero ocasionalemente una cervecita de 0'5% si me gusta tomarme con la cena :)

Desde aquí la familia rockera os desea una muy Feliz Navidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mi experiencia con la lactancia mixta.

He de decir antes que nada que yo no elegí la lactancia mixta, más bien ella me eligió a mi.
A priori esto puede resultar un tanto extraño, pero es totalmente cierto y en cuánto os explique como transcurrió el día que nos dieron del alta en el hospital me entenderéis.

Llegó el viernes 24 de junio y estábamos muy emocionados, si la revisión de los 2 días iba bien podríamos irnos a casa, tenía muchas ganas de ver la reacción de las gatunas ante el nuevo miembro de la familia.

Eran más de las 11 y yo estaba ya cansada de todo, de estar en el hospital, del calor infernal que hacía ahí dentro, de dormir sola, de no poder hacer nada durante todo el día, de esperar a que vinieran a avisarnos para ir a ver al pediatra... Parecía que paparockero no iba a llegar nunca porque se había encontrado un atasco de camino y llevaba ya casi dos horas parado, total que para distraerme un poco de la eterna espera, pues la hora de las visitas médicas va de 9 hasta las 15, me puse a recoger mis cosas preparando ya nuestra vuelta a casa, total, fue empezar a recoger y venir la enfermera para pedirnos que fuéramos a la sala de pediatría para hacer la revisión, según nos disponíamos a salir por la puerta paparockero apareció y nos fuimos los tres juntos.

Como es nomal pesaron y midieron a babyE, le dieron la última dosis de vitamina K y le hicieron la prueba del talón. Después pasamos a un rinconcito en el que tuvimos una breve charla con la doctora en la que nos dijo entre otras cosas que el niño debía dormir en nuestra habitación, pero en su cuna, sólo él y el saco de dormir, ni peluches, ni mascotas, ni absolutamente nada que pueda conllevar que el pequeño se ahogue. Acto seguido nos dijo que debíamos controlar su peso minuciósamente, que todos los bebés adelgazan al nacer, pero que nuestro pequeño estaba al límite, nació con 3 kilos 500 y nos le llevábamos con 3´160, que si perdía 16 gramos más deberíamos ingresarlo por deshidratación. Y nos recomendó comprar fórmula por si durante el fin de semana a mi aún no me salía la leche.

Total, más contentos que nadie, aunque un poco preocupados por el tema nos fuimos a casa, pasando antes a comprar la fórmula que nos había recomendado la pediatra, comimos en casa los tres como una familia y nos fuimos a comprar unas cosillas puesto que mis suegros estaban de camino y llegaban esa misma tarde.

A las 5 de la tarde el elefantito empezó a estar adormilado.

A las 6 estaba apagado, desde las 3 no había comido pero tampoco quería ni teta ni bibe, le dejamos dormir, a todo ésto mis suegros en un atasco a unos 400 kilómetros de Berlín.

Sobre las 7 y media mis suegros seguían en el atasco y nosotros volvíamos a casa después de hacer todas las compras, al niño le dio un berrinche en el coche.

Alrededor de las 8, cuando llegamos a casa me le subí corriendo para darle el pecho porque el berrinche tenía que ser de hambre, pero no había manera, a las 23.37 pusimos rumbo a urgencias. No había manera de que el niño reaccionara, estaba como muerto, tenía los ojos abiertos, pero podías hacer con él lo que quisieras, excepto conseguir que comiera, le pellizcamos las piernas, le apretamos los pies, le mojamos la cara, no había manera, ya ni se quejaba así que no nos quedó otra.

Llegamos a urgencias, le hicieron un chequeo y todo era normal, el pulso, la temperatura..., lo único, que estaba areactivo. Consiguieron que comiera unos 10 mililitros de bibe, pero eso fue todo, le pusieron una vía y le sacaron sangre, ni se inmutó. A mi se me caían los lagrimones, ya era la cuarta noche en el hospital y yo sólo quería llevarme a mi bebé a casa.

Mis suegros llegaron a nuestra casa mientras estábamos en el hospital así que mientras esperábamos los resultados paparockero se fue a abrirles para que pudieran dormir y a mi me dieron el resto del bibe para que intentara dárselo de vez en cuando.


Al cabo de hora y algo salió la doctora a decir que faltaban algunos resultados pero que de momento el sodio estaba alto, que eso era síntoma de deshidratación y que lo recomendable sería que se quedara ingresado para controlar que coma cada dos horas y llevar un registro de la cantidad que ingiere. Pedí que me dejara hablarlo con mi marido, que tenía que estar al llegar y me dijo que cuando estuvieran el resto de resultados volvería a salir.

Cuando la pediatra volvió a salir paparockero aún no había llegado, a mi se me había acabado la batería del móvil y no sabía que hora era, ni cuánto llevaba allí esperando, podía intuír que rondaban las 5 de la mañana porque ya empezaba a amanecer. En medio de la explicación de la doctora llegó paparockero y le expliqué que querían ingresar al niño. Nos dejaron un tiempo más en la sala de espera para decidir que queríamos hacer.

Yo le expliqué tal cual me habían informado, que querían ingresarle para asegurarse de que comía cada dos horas, que yo podría quedarme, pero que él no, y decidimos que no dejaríamos que nos le ingrasaran. Yo no iba a dormir por la angustia, paparockero iba a volver a casa, tampoco iba a domir de la preocupación y en tres horas iba a estar de vuelta en el hospital, así que no íbamos a arriesgarnos a que tuviera un accidente, si sólo había que "obligarle" a comer cada dos horas podíamos hacerlo en casa y volver al día siguiente a chequear que el nivel de sodio ya fuera el correcto.

Tras mucho pelearnos con la doctora, y hacernos prometer que si el niño no comía en 4 horas como mucho estaríamos de vuelta, y que si conseguíamos hacerlo comer lo estaríamos al mediodía nos dejó marchar.

Os podéis imaginar el día que pasamos, pero conseguimos que comiera, ese día me subió la leche, así que tuvimos que ir en busca de un sacaleches y cuando volvimos a urgencias mi bebé ya era otro, gritó y lloró cuando le pincharon para sacarle sangre, nunca me había alegrado tanto de oírle llorar, y creo que nunca volveré a alegrarme tanto de que arme semejante berrinche.

Al cabo de unos minutos los resultados estaban de vuelta, no sólo los niveles de sodio estaban bien, nuestro pequeño había engordado 120 gramos en cuestión de horas.

A partir de ese momento empecé a darle el pecho, pero después de insistir tanto en que comiera se lo tomó al pie de la letra y después de vaciarme ambos pechos, por lo general, suele seguir teniendo hueco para un poco de bibe, así que a día de hoy, tres meses después seguimos complementando la lactancia materna con fórmula artificial.

Cada día después del pecho hay tomas en las que necesita refuerzo, hay tomas que no me da tiempo a recargar y directamente tiene bibe y cuando llega paparockero de trabajar a eso de las 7 el pequeño es todo suyo así que esa toma es también de fórmula.

En conclusión, que creo que ya me he enrollado bastante, nosotros llevamos a cabo la lactancia mixta porque mi cuerpo no produce la leche suficiente y con la suficiente rapidez como mi pequeño elefantito demanda, y por otra parte, a mi me da un descanso y a paparockero le da un ratito de intimidad con el niño. A parte claro está, de la ventaja de que las guardias nocturnas nos las turnamos :P
Aunque hay que decir, que a veces pide teta aunque no salga nada solo para refugiarse en ella, en sus mimos y en mamá.


¿Vosotras que tipo de lactancia tenéis o habéis tenido con vuestros bebés? ¿Qué tal os ha ido la experiencia?

viernes, 29 de julio de 2016

Mi parto II

Nadie se plantea que su parto vaya a ser provocado, pero en mi caso tampoco había muchas más opciones, los latidos del niño estaban bajando, aún había tiempo antes de ir diréctamente a la cesárea, pero había que hacer algo para acelerar el proceso así que obviamente, sabiendo los pros y los contras de todo lo que iban a hacerme accedimos, lo primero era la salud de mi bebé.

Empezamos con una dosis de prostaglandinas, un gel vaginal utilizado para generar unas contracciones más fuertes y constantes, y vaya si lo consiguió. Esas dos horas que tuve que permanecer tumbada fueron las más largas de mi vida, sólo quería poder levantarme, me dolía hasta el alma con cada contracción y no me dejaban moverme. A partir del momento en el que me quitaron las correas y me dejaron levantarme ya no podía parar quieta, sentada eran horribles, tumbadas insoportables, nos tiramos casi tres horas dando paseos por los pasillos parando sólo, de vez en cuando, para picar algo en el comedor.

Pasadas las seis, cansados ya de dar paseos, optamos por la bañera, me llenaron una bañera, ya en el propio paritorio, con agua calentita y esencia de naranja para relajarme mientras seguían las contracciones y la verdad es que funcionó, el dolor era menos intenso, pero la postura la verdad un tanto incómoda, cuando decidí salir para nuestra sorpresa empezaron a venir las contracciones cada tres minutos, muy fuertes, muy dolorosas y apenas podía moverme o hablar. Paparockero echó a correr hacia el control de enfermeras y dijeron que ya era hora de quedarse en el paritorio, así que fue a recoger las cosas de la habitación y a mi me tumbaron en una cama convertible para ver qué tal iba el proceso.

Otra ronda de monitores que ya no acabó hasta el momento del expulsivo, otro tacto que venía con no demasiadas buenas noticias, puesto que si, las contracciones eran mucho más fuertes y constantes, pero había dilatado apenas cuatro centímetros, así que, otra vez tras informarnos sobre los pros y los contras y dar nuestro consentimiento me pusieron una vía con oxitocina.

A las 9, tras otro tacto en el que nos dijeron que sólo llevaba 7 centímetros dilatada y opté por pedir mi tan temida epidural, llevaba dos horas llorando a moco tendido por el miedo que tenía a la dichosa epidural. Todo el mundo decía que dolía mucho, sabiendo los efectos secundarios, sabiendo que no podría moverme después, y sobretodo con un miedo horrible porque sabía que mientras me la ponían debía estarme quieta y a mi con cada contracción me temblaba el cuerpo entero de una manera que no podía controlar. Aunque he de reconocer que al final no fue para tanto, si bien es cierto que optamos por la anestesia peridural y no la epidural en si. No son muchas las diferencias, pero la mayor de todas es que con la peridural sigues teniendo la funcionalidad de las piernas pues te duerme desde debajo del pecho hasta la ingle.

Como decía, la propia epidural no fue dolorosa, peronalmente lo más costoso fue arquear la espalda, puesto que la prominente barriga y el dolor acumulado en la zona inglinal no lo ponían fácil. He de reconocer que, para mi, fue la mejor decisión; al cabo de quince minutos no había ningún tipo de dolor, dejé de notar por completo las contracciones, pero en el monitor salían reflejadas, por lo que aprovecharon para subir la dosis de oxitocina y así intentar acortar la espera.

Fue la mejor hora desde que había empezado toda la locura, realmente pudimos descansar, tanto paparockero como yo tuvimos un momento de paz, que se vió interrumpido al poco de pasar las diez por un tropel de médicos, enfermeras y auxiliares que entraron a todo correr en la sala diciendo que los latidos del niño estaban bajando mucho, que había estrés fetal y que debían sacar sangre de la cabeza del elefantito para ver si tenía oxígeno suficiente, que era hora de salir, fuera como fuera, pero había que sacarlo ya, que no podía moverme, que cada vez que me movía las pulsaciones bajaban aún más.

Así que como podéis imaginaros con nuestra cara de susto y con mucha espectación sacaron sangre de la cabecita del niño tras mucho esfuerzo pues no paraban de decir que tenía mucho pelo y no podían pinchar bien. Una vez lo consiguieron una enfermera echó a correr, no habían pasado ni diez minutos y tan rápido como se había ido volvió a entrar entregándole un papel a la doctora que aún seguía entre mis piernas con toda la tropa detrás. La doctora miró el papel, miró a la enfermera, volvió a mirar el papel, la preguntó si estaba correcto y nosotros sólo queríamos saber que demonios ponía, sus caras no auguraban nada bueno y yo ya me estaba viendo en quirófano. La prueba había salido mal y tuvieron que repetir todo el proceso. La segunda vez que la enfermera regresó con los resultados dijeron que el pequeño oxigenaba bien, pero que tenía que salir ya.

Nos habíamos librado de la cesárea, pero si llego a saber lo que venía después casi la habría preferido. Nos quedamos sólo con una doctora y la matrona, era hora de empujar, el niño seguía muy arriba pero debíamos sacarlo cuanto antes.

Tras hora y media empujando en diferentes posiciones yo ya no podía más, llevaba más de 22 horas de parto sin apenas descansar, habían pasado más de 34 horas desde la última vez que había dormido. Estaba literalmente agotada y de repente todo el mundo abandonó la sala excepto la matrona que estaba haciendo otras cosas mientras yo seguía empujando con cada contracción bajo el apoyo incondicional de paparockero.

Al rato volvió la doctora con una enfermera que se subió a la cama tras de mi poniendome sus piernas como almohada. En la siguiente contracción me quería morir, mientras yo empujaba con las pocas fuerzas que me quedaban la matrona y la doctora me flexionaban las piernas y la enfermera presionaba mi barriga desde arriba con tal fuerza que pensé que me iba a partir en dos. En un momento dado pude ver a mi pobre marido en una esquina viendo la escena sujetando la botella de agua que yo le iba rogando a cada rato sin poder hacer nada más que animarme desde lejos porque el pobre ni cabía casi.

Después de otro rato así no había manera, seguía sin salir, el dolor era ya insoportable y no tenía fuerzas ni para respirar, la presión de la enfermera en el estómago era sofocante y realmente pensé que no iba a salir nunca, en esa siguiente contracción noté como la presión se aliviaba, me habían realizado una episiotomía, la cabeza ya estaba saliendo, al segundo la ví fuera y el cuerpecito salió casi disparado. El líquido amniótico salió verde, me pusieron al niño encima, la doctora llamó a la pediatra y me dijeron que no podían dejar el cordón latir, que debían revisar que el niño no hubiera tragado, ni aspirado el líquido sucio y no había tiempo de esperar que saliera la placenta. Así que al final el cordón umbilical se lo cedimos al mismo hospital para utilizarlo en investigación.

Se llevaron al niño apenas dos minutos y me lo volvieron a poner en el pecho, el niño estaba perfectamente sano.


En cuanto a mi; mientras tenía a Etel encima salió la placenta, me limpiaron y me cosieron, cuando le pregunté a la doctora me dijo que no había contado cuántos puntos me había dado, pero se estuvo en la tarea más de media hora así que debo tener puntos hasta en el carné de identidad. Tras dos horas con el pequeño en el que me le pusieron en el pecho para que empezara a mamar nos pasaron a la habitación, le hicieron una pequeña revisión al pequeño que básicamente consistió en tomarle la temperatura y examinar su cuerpecito en busca de alguna de esas pequeñas manchas o marcas que pueden salirles al nacer.

Después paparockero, por petición de las enfermeras se fue a casa a descansar, que él también se lo había ganado. Y es que aquí, aunque al principio pueda parecer chocante, a los padres o acompañantes no les está permitido quedarse durante la noche, (a no ser que pagues una habitación familiar) y es que al ser habitaciones compartidas se considera que puede ser incómodo para el otro ocupante la falta de privacidad. Si bien es cierto que al principio no me gustó la idea la verdad es que es muy lógica y viene realmente bien, el acompañante duerme en su cama y no en una silla, puede darse una ducha tranquilamente, cenar algo decente y estar a primera hora en el hospital fresco y descansado. En nuestro caso en cuanto paparockero entraba por la puerta servidora aprovechaba a echarse una siesta sabiendo que el niño estaba vigilado.


En el siguente post os contaré un poco sobre la estancia en el hospital y el sustillo que tuvimos el día que nos dieron el alta.



martes, 3 de mayo de 2016

Elegir un hospital.

Como ya os he comentado alguna vez la dinámica sanitaria aquí en Alemania es un poco diferente a la española. Aquí somos los pacientes los que elegimos a nuestros médicos y no hay centros de salud como tal, cada médico tiene su consulta privada de manera que tu escoges según tus propios criterios, lo suyo es elegir al más cercano a tu domicilio y si no te gusta puedes cambiarte a otro tantas veces quieras, nosotros elegimos médicos que prioritariamente hablen español, nos hace mucho más fácil todo, aunque no siempre están necesariamente cerca, pero bueno, cuestión de gustos.

A lo que iba que me enrollo, supongo que en ciudades grandes de España también podréis escoger entre hospitales, no lo sé porque en Burgos sólo hay uno así que no tengo constancia de ello. Pero aquí los propios hospitales organizan dos o tres charlas al mes para venderte, por así decirlo, sus instalaciones.

En nuestro caso visitamos tres hospitales diferentes situados en las cercanías de nuestro nuevo piso, ayer mismo fuimos al último y ya hemos decidido el que va a ser el hospital en el que nacerá nuestro elefantito.



Entre los tres hospitales nos ha sido especialmente difícil escoger entre dos de ellos, el primero que visitamos y el último. El segundo hospital, aunque si bien es cierto que por distancia era el que más cerca se encuentra el echo de que no tuviera servicio de neonatología, ni UCI pediátrica no nos terminaba de convencer. En principio no sería un factor indispensable, pero teniendo la opción de escoger y sabiendo que Etel es probable que por tamaño y desarrollo se adelante no queríamos arriesgarnos a que hubiera algún problema y tuvieran que transladarnos a otro hospital, así que preferimos curarnos en salud y descartarlo, muy a pesar de paparockero al que le gustaba mucho ese hospital.

Entre los otros dos la verdad es que la decisión final fue un poco casi a cara o cruz, los dos constan de varios paritorios con opción de dar a luz en bañera, sentada, de pie, en potro, en cama, tienen camas convertibles para poder dar a luz sentado o a cuatro patas, disponen de pelotas de pilates. Practican la homeopatía, aromaterapia, acupuntura, posibilidad de llevar un cd/usb con tú música para poner durante la dilatación y el parto, uso medicinas alternativas, diferentes métodos de tratamiento del dolor, obviamente anestesia epidural.
Cuentan con salas de postoperatorio, sala de espera para familiares y visitas, neonatología y salas de reanimación, servicio de UCI, salas de lactancia a las que puedes acudir para que una matrona supervise y te aconseje y ayude de manera personalizada, etcétera.



Si bien os he dicho ambos hospitales contaban con los mismos servicios, la única diferencia notable era la distancia; uno de ellos se encuentra a 13 kilómetros y tiene parking propio y el otro a 10 y habría que buscar aparcamiento en las inmediaciones, también es cierto que éste último se encuentra de camino entre la nueva casa y la oficina de paparockero, pero como tengo intención, de, si no está conmigo llamarle en cuanto tenga la certeza de que estoy de parto para que venga a ayudarme para que no se me olvide nada, ir tranquilamente al hospital y todo tampoco era un dato excesivamente importante.

Personalmente cuando fuimos a ver el primer hospital quedé completamente enamorada, si bien es verdad que es el que más lejos está es un edificio completamente nuevo, está estructurado por torres todas comunicadas entre sí por la planta baja, cosa que los otros dos eran edificios individuales. El servicio de comidas de la cafetería era realmente amplio y variado, con comida recién preparada, que para paparockero es mejor, así puede bajarse tranquilamente a comer y no alimentarse de sándwiches de máquina y en dos minutos está conmigo de nuevo si es necesario. (Todas las fotos del post están sacadas de la página web del propio hospital)

Así que ya, después de mes y medio de visitas y comparaciones hemos decidido, por fin, cuál va a ser nuestro hospital y hemos hecho la solicitud de cita para preparar todo el papeleo, no es estrictamente necesario éste paso, pero si muy recomendable, simplemente te reúnes con personal de la planta de obstetricia para que te informe de los papeles necesarios, certificado de matrimonio o paternidad, partidas de nacimiento de los padres (al menos en el caso de extranjeros), plan de parto, papeles de donación del cordón umbilical en caso de así querer hacerlo, información sobre lo necesario para la estancia en el hospital, en caso de querer dar a luz en una bañera de partos es importante indicarlo porque como es lógico tarda en prepararse, la opción de solicitar habitación familiar (pagando un extra, porque es una opción que no cubren los seguros médicos, podemos escoger una habitación con cama de matrimonio y un pequeño salón para que nuestra pareja e incluso nuestros hijos mayores puedan quedarse con nosotros sin tener que dormir en un sillón, y también tendrían derecho al servicio de comidas en la habitación como si se tratara de un paciente más).

Pero bueno, de todo ésto os hablaré cuando nos den la cita y podamos ir a que nos expliquen todo de manera más personalizada.


¿Vosotros habéis escogido vuestro hospital?, ¿tenéis la opción de escoger la posición de parto? Por favor contadme en los comentarios porque ya os digo que el conocimiento del tema abarca a mis familiares y conocidos en Burgos y allí es el hospital que hay y en el potro, no se si en otras ciudades o por la privada hay otras opciones, pero me interesa para el día de mañana, por si decidimos volver ;)

martes, 26 de abril de 2016

10 cosas no tan divertidas del embarazo.

No se si nos pasa a todas o no, pero conozco a varias personas en mi misma situación así que me he decidido a escribir éste post sobre 10 de las cosas que nadie, o casi nadie cuenta sobre el embarazo.



Todos sabemos que el embarazo es una época muy bonita, en la que debemos sentirnos plenas y felices, sabemos de las náuseas del primer trimestre o del cansancio del tercero, que vamos a hacer pis muy a menudo, a veces más de lo que nos gustaría, sobretodo si estamos fuera de casa, sabemos de las manchas en la piel, de las estrías o incluso de las hemorroides. Sabemos que los cambios hormonales hacen estragos con nuestra salud mental y con la de los que nos rodean, pero hay cosas, pequeños detalles en los que yo no había reparado hasta que me sucedieron a mi, y ya os digo que es información contrastada con otras embarazadas y entre todas hemos llegado a elaborar esta pequeña lista de anécdotas por las que todas, o la mayoría pasamos y que no suelen verse en blogs sobre la maternidad.


El dilema de la cartera vacía.

Yo fue enterarme de que estaba embarazada y empezar a contar hasta el último céntimo que entraba, o mejor dicho que salía de casa. Si bien es verdad que no teníamos gran cosa ahorrada y que se nos planteaban dos inconvenientes, teníamos que preparar la llegada del niño y buscar un nuevo piso, cosa que siempre es un gasto extra por el tema de la fianza, la mudanza, amueblar, etc.

Total, en mi casa se empezó a presupuestar absolutamente todo, se empezaron a planear los menús mensuales para optimizar la compra, e intentar ahorrar al máximo porque al bichito no puede faltarle de nada.


¿Dónde está mi "glow"?

Siempre nos han dicho que el embarazo es una época en la que estamos especialemente radiantes por la felicidad que nos da traer a nuestro pequeño al mundo, y si, somos muy felices y estamos muy ilusionadas, pero eso de estar radiantes...
Yo a éstas alturas ya no me veo radiante ni con 4 kilos de maquillaje, aunque sin ellos ya no me atrevo ni a mirarme al espejo.

Cuando oía hablar de "las mamis oso panda" siempre venía a mi mente la imágen de una mujer, y un hombre, que también lo sufren, en los primeros meses con el recién nacido, cuando se duerme poco y se entre en un estado como de somnolencia que todos conocemos por la falta de sueño, pero es que en mi esas ojeras osopandosas ya aparecieron en el primer mes. Si bien es verdad que yo siempre he sido propensa a que se me marquen más de lo normal si no descanso correctamente, pero nada que un buen corrector no lograra disimular. Ahora ya no me molesto ni en gastarlo.

Cuando quiero verme "bien" me doy una buena ración de polvos con color, un poco de colorete y algo de rimel, ahora que empieza a salir el solecito me da no se qué salir de casa con mi tono blanco nuclear a la calle y unas bolsas moradas/azuladas bajo los ojos que más que ojeras parecen moratones.

Aunque paparockero diga que si, a primera hora de la mañana antes de ponerme cara de persona, como digo yo, no me veo para nada radiante...


Manos para qué os quiero.
Para explicar éste punto no creo que haga falta mucho más que decir: manos de gelatina.

Quién no ha experimentado alguna vez que sus manos no responden las órdenes que las envía en cerebro, quien no se ha sentido frustrado alguna vez cuando se le ha caído tres veces seguidas el calcetín antes de conseguir ponérselo...


¿Quién ha puesto la calefacción?

Mujeres del mundo, seguro que todas me comprendéis; ¿por qué hace tanto calor?

Yo, que rezo durante todo el año para que llegue el verano porque me paso el invierno tiritando, y aquí en Alemania el invierno dura desde finales de Septiembre hasta principios de Mayo. Yo, que soy de naturaleza friolera. Yo que tengo un armario entero lleno de chaquetas, cazadoras, gorros, bufandas, guantes, calcetines gordos, pijamas polares y todo lo que encuentre de abrigue tanto para dentro como para fuera de casa... Bueno, os hacéis una idea.

En mi vida había pasado un invierno tan caluroso, pasé frío en navidad, en España, también he de aclarar que paparockero y yo somos originarios de una de las ciudades más frías del norte de España, pero para el caso a mediados de Marzo abandoné la cazadora en el armario y salía a la calle la mar de bien con una chaqueta y tampoco demasiado gorda porque me ponía a sudar como un cochino.

Podéis imaginaros el agobio cuando ahora que empieza a salir el sol no corre ni gota de aire y siento que me derrito a cada paso que doy.


Malditas etiquetas.

Otra cosa que nadie cuenta y que todos, absolutamente todos sufrimos, las etiquetas y ya no sólo las de nuestra ropa que nos producen un picor tan intenso que estamos a punto del desuelle cada vez que nos rascamos. Noooo, me refiero a todas las etiquetas que tenemos que quitar cuidadosamente de la ropa de nuestros bichitos.

Pero madre mia, si me he encontrado con etiquetas más grandes que la prenda de ropa a la que iban pegadas.




Mi músculo abdominal me ha abandonado.

Soy consciente de que no tener una cama y dormir con el colchón directamente en el suelo hace éste punto aún más complicado para mi, pero podemos extrapolarlo a un sofá, una silla baja o algo similar. Y es que parece que los abdominales han decidido irse de vacaciones para dejar más espacio al bebé, el pasar de estar tumbado a sentarse o de simplemente estar sentado en un sitio bajo y/o mullido se convierte en toda una odisea en la que antes siquiera de plantearnos empezar a movernos ya estamos buscando con la mirada un punto en el que agarrarse para incorporarte con un poco de soltura sin tener que pedir ayuda.


El síndrome del culo inquieto

Solemos decir que los niños no pueden estarse quietos en el mismo sitio ni 5 minutos; ¿os habéis fijado en una embarazada, especialmente si ya tiene una incipiente barriga?

Ese eterno vaivén en el que perpetuamente viven buscando una postura en la que no se les carguen los gemelos, intentando que no le duelan los pies de la hinchazón, repartiendo el peso para que no sufran las lumbares y le sea cómodo soportar el peso de la tripa...


El eterno grito de ayuda.

Me consta que es común, y en mi casa he empezado ya a practicarlo, es esa eterna llamada a quien tengamos cerca para que nos ayude a recoger algo del suelo o a bajarnos de un estante elevado porque el estirar y encoger el abdomen, que en el punto anterior en el que ya ha quedado claro que le seguimos llamando músculo abdominal por costumbre, es toda una tortura, y ya no hablo de atarse los cordones, que oye, a malas puedes buscar un apoyo un poco elevado, hablo de que se te caiga un papel, un trapo, o una horquilla, yo creo que perdí una la semana pasada y aún sigue en el suelo, no he conseguido llegar a cogerla.

Y es que esa sensación de que nos han bajado el suelo un palmo más abajo provoca una rabia y una impotencia sobrehumana, excepto a paparockero, a él le hace gracia que tenga que estarle pidiendo cada 2 días que me acerque la leche al borde del armario que al fondo no llego.


La ducha, la gran odisea.

Me encanta ducharme, adoro darme un baño de vez en cuando, es mi momento de relax, o mejor dicho lo era.

Actualmente no dispongo de bañera, pero en parte me alegro, la simple idea de tener que entrar y salir con el nivel de equilibrio que tengo ahora me aterra, no sé qué voy a hacer en el piso nuevo. Eso sin pensar en el echo de levantarse de tan abajo y mojada.
La ducha. He de decir que mi ducha, como todo en mi piso, es pequeña, muy pequeña, al nivel que ya a duras penas paso por la puerta de la mampara para entrar o salir de lado.


Sujetadores de lactancia.

Tengo una duda existencial que me corroe por dentro sobretodo ahora que llega el buen tiempo. ¿Alguien ha visto o conoce alguna tienda en la que vendan sujetadores de lactancia con el tirante fino?. Yo desde luego no he tenido la suerte de encontrarlos y ahora que ya apetece vestirse con menos ropa, con camisetas de tirantes o prendas parecidas es imposible disimularlos. Con las camisetas de tirante fino ni intentarlo, y con las de tirante ancho como no tengas la suerte de que se mantengan, tanto el tirante del sujetador, como el de la camiseta, en su posición todo el día se va a acabar viendo esa pedazo de tira. Que pregunto yo, desde mi infinita ignorancia, ¿un tirante tan grueso es sinónimo de una mejor sujección para el pecho?, porque yo toda la vida he usado sujetadores con tiras finas y me han proporcionado la misma sujección tuviera la talla que tuviera.




Éstas son mis 10 cosas no tan divertidas del embarazo de las que creo que casi nadie habla, por favor, si tenéis alguna más no dudéis en comentármela. Hay que tomarse cada etapa de la vida con un poco de humor, no creéis?