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miércoles, 11 de enero de 2017

Primer viaje en avión.

Mientras vosotros leéis esto nosotros estamos de vuelta a casa en el segundo vuelo de nuestro bebe. Otro año más las vacaciones de navidad se han acabado, pero este año han sido especiales, han sido unas fiestas con muchas primeras veces.

Las primeras navidades con un peque en la familia, la primera vez que come sólidos, su primer vuelo..., y de eso mismo venimos a hablar hoy, sobre nuestra experiencia, y algún truquito para los primeros vuelos de los más pequeños.

Etel la verdad es que lo llevó genial, a pesar de que fue un día muuuuuy largo. A las 6 de la mañana tuvimos que despertarle para irnos hacia el aeropuerto, ya íbamos tarde y un poquillo atacados, creímos que perdíamos el avión.

En el aeropuerto no dejaba de mirarlo todo y no quería dormir, por una parte mejor porque si dormía durante el vuelo no habría mayor problema, más carreras para llegar y listo, ya estamos en la puerta.

Oh no, Paparockero y yo vamos separados. Gracias a Dios, la persona que iba sentado a mi lado nos cedió su asiento y pudimos ponernos juntos porque si no habría sido un desastre, no podría haber alcanzado las cosas de la pañalera, ya sabéis lo amplios que son los aviones en éstos tiempos.

Vamos con retraso, pero de momento le hace gracia la guía de seguridad y se entretiene. Encienden motores y nos dirigimos a pista. Ni se inmuta.

Intantamos que coja el biberón, ya sabéis que es un pequeño truquito, si durante el despegue y el aterrizaje le dais de mamar o el bibi no se le taponarán los oídos por lo que no será una sensación tan tan extraña para él. Pero nada oye, que el bibe para ti, al menos conseguimos que cogiera la chupeta, no se quejó en ningún momento así que suponemos que hizo el mismo efecto.

Al ratito de despegar y después de haber inspeccionado minuciosamente la bufanda de la joven en el asiento continuo se quedó dormidito de puto agotamiento.

No llevaba ni media hora dormido cuando a la niña del asiento de delante le dió un berrinche con el consiguiente susto a mi osito dormilón, como no había manera de que la chiquilla se calmara Etel se acabó espabilando y siguió con su exploración.

Cerca de la mital del vuelo Paparockero y yo decidimos cambiar los asientos porque no es precisamente cómodo llevar 8 kilos 700 que no dejan de moverse durante casi 3 horas.

Cuando aterrizamos vimos que había 5 bebés en el avión y otros tantos niños más mayores, y el elefantito fue el único que no lloró. Como bien sabéis nuestro rockerillo es un cotilla y todo lo quiere ver así que suponemos que le pudo la curiosidad al miedo.

Al ir a por las maletas la suya no apareció, así que entre unas cosas y otras estuvimos dos horas de más en el aeropuerto de Barajas, y al final acabó quedándose dormido al fin.

En resumen, nuestros trucos eran intentar que tuviera algo que succionar a la hora de despuegue y aterrizaje para evitar esa sensación tan horrorosa de tapón en los oídos, tener en todo momento cosas para distraerle, aunque al final no hacieron falta porque el folleto le tenía fascinado.

Habiéndole cambiado el pañal antes del vuelo, en vuelos cortos, no debería haber mayor problema.

Nos contáis cómo son vuestros viajes con los más peques? Nosotros por suerte o por desgracia volamos a menudo y esperamos que sea algo normal dentro de su vida, pero los niños cambian y nunca está de más tener un truquito bajo la manga.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Lo que cambia la vida en 6 meses.

El pasado jueves 22 de diciembre nuestro bebé cumplió los 6 meses y creo que este esperado acontecimiento se merece un post recopilación.

Medio año da para mucho, y la verdad es que se nos ha pasado super rápido. Hemos tenido momentos felices, momentos muy felices, mucho estrés, alegrías y algún que otro disgusto.

 
Si nos seguís desde hace cosa de un par de meses sabréis que nuestros comienzos como familia no fueron lo que se dice fáciles. Fue un parto delicado, largo y duro, del que salió un bebé con un pequeño problema cardíaco y que en el mismo día en el que nos dieron el alta tuvo un problema de deshidratación que nos obligó a volver al hospital.

Superados los problemas iniciales, tuvimos que decidir que tipo de padres queríamos ser, si, habéis leído bien, tuvimos que decidir, porque ante los consejos y las, a veces, imposiciones de mi señora suegra, tuvimos que ponernos firmes, en ésta casa mandamos nosotros y el que no quiera rock que no venga al concierto.

Cumplido el primer mes, que dicen que es el más difícil, aunque, sinceramente, a mi me parece más difícil la etapa que se me viene encima que ya han empezado los desplazamientos, pusimos rumbo a España, un arduo viaje de casi dos mil kilómetros con una media de 35º, dos días después no sé quien tenía más babas colgando, si mi hijo o mis padres.

Un mes agotador, todo sea dicho, compromisos familiares por doquier y claro, dentro de lo posible intentábamos respetar los ritmos del peque, pero a veces era casi imposible, teníamos que agendar con quien nos tomábamos el café de la mañana, en casa de qué abuela nos tocaba comer, el café de después de comer, la cañita de la tarde y cenar con los otros abuelos. La última semana fue realmente caótica.



Otros dos mil kilómetros de vuelta pensando en que porfin llega la paz, craso error. La vuelta de paparockero al trabajo supuso un duro golpe a mis horas de sueño, durante la baja nos turnábamos para las tomas pero ahora era mi responabilidad para que paparockero no fuera zombi al trabajo. Eso si, los fines de semana eran, y siguen siendo para mi, quiero decir, paparockero está acostumbrado a madrugar aunque no quiera, asi que los sabados y los domingos se lleva al enano y me deja mantener un pequeño idilio con la cama.

Cuando ya teníamos la rutina establecida, nos íbamos apañando, yo me quedo en casa ocupandome del niño y las tareas cotidianas y en el momento en el que paparockero cruza el umbral de la puerta el niño es suyo y mami puede asearse, "relajarse" y rockear un poco. Justo en ese momento a papá le sale un viaje a Belgrado, de 5 días nada menos. El cielo se me vino encima, ¿cómo iba a ser capaz de sobrevivir 5 días con sus 4 noches con un bebé de 3 meses? Oye, pues no se hizo del todo difícil, el peque ya tenía las rutinas de sueño muy bien asentadas y los horarios de las siestas podían variar en un margen de media hora así que todo controlado, en la primera siesta hacía la comida, en la segunda comía, en la tercera recogía un poco la casa y en la cuarta lo preparaba todo para el paseo. Cuando el peque caía en coma a la hora de dormir aprovechaba para ducharme, cenar y relajarme con una cervecita sin alcohol.

Regresó paparockero, bien, pero la felicidad no duró mucho. No habían pasado dos semanas desde que había vuelto y yo empiezo a encontrarme mal, llevo tiempo con las muelas del juicio decidiendo si salir o no, pero parece que ya han tomado la decisión final. Exacto, tocó ir al dentista y sacarme dos de ellas.

La semana más dura de mi vida, sobretodo los dos primeros días. Etel con 4 meses y medio ya empezaba a querer tocarlo todo y como no la cara era un punto clave, los dos primeros días no fui capaz de darle siquiera besos por el dolor y la hinchazón provocada por los puntos, hasta dos días antes de que me les sacaran no pude cogerle en brazos por miedo a que me diera un golpe y me los saltara. Fue una semana durísima porque cada vez que me veía me sonreía y estiraba los brazos hacia mi, no quiero ni recordarlo, ni pensar que aún tengo que volver a que me saquen las otras dos 😭

Volvemos al caos, porque en nuestra vida no puede haber mucho tiempo de relax porque se ve que si no nos acostumbraríamos. Vuelven a venir mis suegros, y con ellos las discusiones sobre nuestra manera de vivir y educar a nuestro hijo, la verdad para mi fue una semana muuuuuy larga.

A la que ellos se fueron, recibimos otra visita, un amigo de cuándo vivimos en Núremberg (Nürnberg bien escrito), el 30 cumpleaños de paparockero y su consiguiente celebración, otro viaje, ésta vez de dos días en el que elefantito y yo nos volvimos a quedar solitos, otras dos visita de Nürnberg en dos fines de semana consecutivos.

Conocimos a Saint Nicholas (San Nicolás o Papá Noel) que aquí viene el 6 de diciembre, la revisión de los 5 meses y nuestro primer vuelo (del que os hablaremos proximamente) y 23 caóticos, estresantes y festivos días en España en los que hubo momentos buenos, momentos no tan buenos, estrés y mucho cansancio, porque para nosotros hace tiempo que "volver a casa" ya no es considerado vacaciones, si no más bien compromiso, y con el peque aún más, no podemos saltarnos una visita sin que las abuelas nos salten encima...

Durante éstos seis meses hemos visto como nuestro pequeño crecía a velocidad de vértigo, como empezaba a agarrar objetos, cuando consiguió darse la vuelta fue todo un hito, pero también un temor porque ahí empezó el peligro, ya no había brazos, solo existía en suelo y todo a su alrededor era potencialmente babeable.


Hemos descubierto que el colecho no lo es algo que elijan los padres.

Aprendió a desplazarse dando vueltas sobre si mismo y después hacia atrás. He de reconocer, que desde que aprendió a ir para atrás hasta que descubrió que podía levantar el culo tardó bastante, pero si bien es cierto que es un niño bastante precoz para su edad.

Lo pasamos mal con su primera vacuna, pero descubrimos a todo un campeón que en la segunda ni lloró.

Hemos sido testigos de sus laaaargas conversaciones con los peluches, de como elegía sus juguetes preferidos, de su interés en la comida, y en la bebida, y de cómo de un día para otro aprendió a mantenerse sentado sin ayuda.

Ya agarra el biberón el solo y maneja el chupete como si de una extensión de su cuerpo se tratara. Que todo lo que hay al alcane de la mano acabará inebitablemente en la boca, y que el dedo de papá es el manjar más maravilloso del mundo (aunque espero que no durante mucho porque acabamos de empezar a introducir alimentos).
 
Descubrimos que si cuando se enfada le haces burla no puede evitar reírse, así que en casa casi nunca hay lloros que duren más de unos segundos. Y que tenemos una cabeza a prueba de chichones, en parte gracias a la pomada de árnica. (😆)

En estos seis meses, en definitiva, hemos aprendido entre los tres, y las dos peluditas, a ser una familia, a que todos tenemos nuestros más y nuestros menos, hasta una cosita tan pequeña, pero a fin de cuentas estos meses lo que sobretodo han supuesto ha sido una sobredosis de amor en nuestras venas.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Copa menstual.

Poco antes de cumplir los tres meses de haber parido mi amiga la roja volvió, mi madre dice que es por no dar el pecho en todas las tomas, la ginecóloga que cada persona lleva su ritmo y cada cuerpo es diferente, la cuestión es que la menstruación vuelve a formar parte de mi vida, que poco la había echado de menos.

Para los que aún no lo sepáis, una de las tías de paparockero montó un sex-shop hace un par de años, y la verdad es que es un poco de todos, en su momento todos colaboramos para ayudar y como os podéis imaginar siempre que necesitamos algo en ese aspecto acudimos a la tía que es la que mejor nos conoce y asesora.

Bastante antes de quedarme embarazada me habló de la copa menstrual, a decir verdad yo era un poco excéptica, no lo veía algo para mi, pero me convenció y la probé. He de decir que desde entonces rara vez he usado otra cosa, si es verdad que mi periodo era de todo menos regular (ya veremos ahora), así que siempre llevaba algún tampón o alguna compresa encima, para evitar sorpresas y salvar alguna que otra emergencia.

Antes de decidirme me estuvo informando sobre sus tallas y medidas. Si mis señoras, "eso" tiene tallas y diferentes tamaños, la talla varia según el tamaño de tu vagina, ¿y yo cómo carajo sé lo que mide mi vagina?, eso mismo dije yo, pues bien, es fácil de saber, tan simple cómo saber que grosor de tampón utilizas normalmente, igual que siempre escoges un tamaño de tampón porque no te molesta, pero tampoco se te cae, eliges el de la copa. La dependienta, si es un poco profesional y no pilláis con esa típica persona que pasa de todo, que haberlas ailas y todos hemos topado con una alguna vez, en cuyo caso os recomiendo salir pitando y buscar otra tienda, debería saber que talla necesitaréis dependiendo de ese pequeño detalle, en cuanto a la medida, o al tamaño, eso varía dependiendo de tu cantidad de regla, y no hablo de los primeros días que suele sar más ligera, o de los últimos que solemos manchar, no, hablo de cuando estamos en nuestro mayor apogeo, de los días en los que sabes que como no te cambies cada X tiempo vas a tener un accidente.

La medida, o el tamaño es mejor que lo decidas tú, yo aconsejaría coger uno un poco más grande de lo que creas que te va a ir bien, aunque salirse no se va a salir, eso te lo aseguro.

Una vez nos hemos decidido, nos han explicado como se pone, como se quita y todo eso llega la hora de la verdad. Llegas a casa toda decidida, la desinfectas, vas al baño, te dispones a ponértela y... NO ES TAN FÁCIL COMO TE LO HABÍAN PINTADO!! y es verdad, cogerle el tranquillo lleva un par de intentos, la primera vez que yo lo probé me metí en la ducha y eso acabó pareciendo la matanza de Texas, pero al final no deja de ser cuestión de práctica.

A mi me enseñaron a ponerla de una manera determinada, pero probando descubrí que para mi, la mejor forma para introducirla es así.




Si la sujeto como en la foto a mi me resulta más sencillo colocarla correctamente y una vez dentro se abre más fácilmente.

A la hora de sacarla hay veces que se mueve un poco y hay que buscar el rabito porque no está centrado, ahí os recomiendo que, si podéis compréis una con aro, en vez de con rabito, cuando yo la compré aún no había de esas, pero ahora se encuentran con bastante facilidad, y la verdad, os ahorraréis algún que otro pellizco o que se os escurra y vuelva a subirse cuando ya casi la teníais fuera. Una vez dentro la copa hace vació para que no haya escapes, lo que también significa que va a costar un poco sacarla, una opción es meter el dedo para quitar el vacío, otra es tirar hasta que al llegar fuera el aire consigue entrar, ahí ya preferencia personal, pero en ambos casos vais a tener que sujetarla.

Una vez fuera simplemente hay que vaciarla, darle un agua y volversela a poner, cuando acabe tu periodo se desinfecta y se guarda en esa monísima bolsita que suele venir en la caja y lista para la próxima vez.

Pros:

  • Ahorro, el mayor pro que os puedo decir es el notable ahorro, las copas menstruales tienen un rango de precio de entre 20 y 35 euros.
  • Si encuentras tu talla y tu tamaño es cómoda, antialérgica y no contiene químicos, suelen estar fabricadas de silicona mayoritariamente, aunque supongo que aún podremos encontrar alguna de látex.
  • En caso de que tardemos un poco más de lo habitual en vaciarla no vamos a manchar nada, puesto que aunque la copa esté llena el vacío impide que la sangre baje, lo único que pasará es que se acumulará algo más y será un poco más engorroso a la hora de sacarla.

Contras:

  • No es para todos los públicos, quiero decir, si os da mucho asquito mancharos las manos de sangre ni lo intentéis, os vais a manchar, o bien al ponerla, o bien al quitarla (sobre todo al principio hasta que pilléis el truco) pero sobretodo os vais a pringar al lavarla.
  • Si por lo general os vais a cambiar en un baño público y no hay lavamanos al alcance de la mano desde el retrete tampoco os lo recomiendo, si está en el propio aseo ni tan mal, aunque tendréis que alcanzarlo con las bragas por los tobillos, pero si está separado, es decir, si el retrete está cerrado y el lavamanos es comunitario olvidaros por completo, nadie quiere que le vean lavando algo que ha tenido dentro y menos si está lleno de sangre, y nadie quiere verlo tampoco.

Con ésto no quiero que penséis que quiero que compréis una copa o que no, símplemente quería daros mi visión desde mi experiencia ya que útlimamente ha sido un tema que ha dado mucho de que hablar. Hay gente que las ha probado y está encantada, y por supuesto también hay gente que las odia a muerte, yo creo que es una de esas cosas en ésta vida que hay que probar, que nos va bien, de maravilla, que no, tampoco ha sido un gran gasto.

¿Habéis probado algúna vez las copas menstruales? ¿Qué tal os ha resultado la experiencia?

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Odio a mi suegra.

He de empezar este post diciendo que yo quiero y respeto a mi suegra desde el momento en el que la conocí por el simple echo de ser la madre del hombre de mi vida.
Partiendo de esa base todo el mundo tenemos nuestros más y nuestros menos con nuestras suegras, y con las suegras de nuestras parejas, a veces también...

Hace unos días estaba hablando con unas amigas de nuestra reciente maternidad surgieron anécdotas de suegras y madres, y concretamente, hablando con una de ellas de la reciente maternidad de su hermana, relataba anécdotas muy graciosas, que me hicieron pensar, que por mucho que queramos a nuestras suegras y a nuestras madres, todos los padres primerizos acabamos odiándolas un poco a ambas.

Desde el momento en el que nos quedamos embarazadas todo el mundo, mayoritariamente la parte femenina de la familia, nos da consejos y trucos para sobrellevar el embarazo basándose en su experiencia. Dicho sea de paso que hay como siempre una explicación del porqué que suele ser bastante divertida. Sin ir más lejos, a paparockero en navidad le aconsejaron que no usara su perfume favorito durante el embarazo, porque su tía le cambiaba a su marido cada semana el frasco porque los olores le acababan provocando náuseas.

En esa etapa, bueno, todo el mundo sabe que cada embarazo es diferente y que a cada embarazada le funcionan unas cosas u otras así que si no haces caso a todos los consejos tampoco pasa nada, pero ¿y cuándo llega el bebé? Uy, prepárate porque ahí si que no tienes escapatoria.

Si no tienes todo el día metida en casa a tu madre tendrás a tu suegra, una te dirá que le cojas más en brazos que necesita sentir el cariño, la otra que se va a acostumbrar y luego ya verás. Una te dirá que lo tapes y la otra que si no tiene calor.

Mi suegra estaba obsesionado con taparle, 35 grados a la sombra (si, Berlín en verano parece Sevilla) y diciendo a cada minuto que si sacandole a la calle solo con un body no se iba a constipar..., todo sea dicho el niño iba sudando.

La suegra de la hermana de mi amiga, por ejemplo, vive en un cortijo andaluz, la familia de su marido es típica de campo, y en su casa no hay microondas, por lo visto la muchacha es muy moderna y cuentan que andaba desesperada porque no podía calentar los biberones, a lo que su suegra decía que ella había críado a sus hijos en esa casa y bien hermosos que estaban. Hay que decir que si, los inventos modernos son muy cómodos, pero tampoco hay que hacer un mundo por tener que hacer las cosas a la vieja ausanza.

Otra pareja compuesta de un español y una alemana fueron al pueblo del marido cuando nació el pequeño. Su mujer volvió diciendo que jamás volvería a España, que no podía imaginarse como una persona puede meterse tanto y sin ningún tipo de pudor o discreción en la manera de criar a un hijo. Diferencias culturales supongo.

Mi madre, que también tiene lo suyo a veces, según llegamos a su casa, bajó a recibirnos, nos dio un beso, cogió al niño y nos dijo "ala, subid vosotros las maletas que venís muy cargados".
Y si, ella también estaba obsesionada con algo. Ella no tapaba al niño como mi suegra, no, ella estaba obsesionada con que el niño lloraba. Dejábamos al niño durmiendo en cualquier dormitorio, podía ser el más cercano o el más lejano a la habitación donde estábamos que cada ruido era que el niño lloraba y tenía la excusa perfecta para ir a verlo, y ya que estaba allí darle un besito, motivo por el cual alguna que otra vez el niño se despertaba sobresaltado con el consiguiente berrinche.

Como veis ni madres, ni suegras, ni propias, ni ajenas se libran de tener detalles, que en principio, la mayoría no suponen ningún mal, pero que contando con la irritabilidad del puerperio y el desajuste hormonal a veces nos sacan de nuestras casillas.

Y como éstas podría estar todo el día contanto anécdotas tanto mías como de conocidos pero voy a concluír pidiendo que me contéis ese momento en el que vuestra madre o vuestra suegra os ha sacado de quicio, o esa anécdota que en su momento no os hizo ni pizca de gracia, pero que ahora os hace reír.

Para finalizar sólo diré, que al igual que madre, suegra no hay más que una, que a veces hay que aguantarlas, pero que como no, también hay que quererlas, no nos olvidemos que ellas también aprendieron a ser madres y que ahora tienen que aprender a ser abuelas.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Colechamos?

El tema del colecho últimamente está muy de moda, y como no, todo el mundo tiene una opinión al respecto y ante la llegada de un bebé siempre está la pregunta que te haces tú mismo y que te hacen los demás. ¿Vas a colechar?

Para nosotros en un principio era una opción ideal, la cuna la iban a traer mis suegros y no sabíamos si la tendríamos aquí antes de la llegada del elefantito, tenemos una cama de metro ochenta así que por espacio no era y viendo las experiencias de blogeras e instamamis a las que sigo parecía cómodo, fácil y práctico, pero luego nos pusimos a pensar.

Paparockero tiene y emana un calor infernal sea la época del año que sea, ya puede estar nevando fuera que éste hombre en la cama siempre tiene calor, y yo que me muevo más que un gusano, no éramos buena combinación para tener a un bebé en medio.

La primera noche durmió en el capazo, después de volver del hospital mi pobre estaba rendido, y aunque mis suegros ya habían llegado eran las 5 de la mañana y como os podéis imaginar la cuna no estaba montada. El segundo día colocamos la cuna, aunque no en mi lado de la cama, pues la cuna que nos habían prestado, y la que actualmente tenemos es de las antiguas, de madera, con patas de mecedora, por lo que tuvimos que ponerla a los pies de la cama.

Al principio, las primeras tres semanas, como estaban mis suegros en casa, el niño dormía en el capazo, teníamos el carro en el salón y así resultaba más cómodo para todos, le podíamos vigilar y el niño estaba cómodo. Pero cuando llegaba la noche y había que pasarle a la cuna no había lugar a la equivocación, en el momento en el que su cuerpito tocaba el colchón a llorar, le dejabas en nuestra cama y sin problema. Al principio pensamos que podía ser que el colchón no le gustara porque fuera demasiado duro o algo, pero al cumplir el mes llegamos a España, otra cuna, otro colchón, mismo problema.



Tanto en nuestra cama, como en la de mis padres se quedaba dormido sin ningún problema, pero no había manera de que lo hiciera donde debía, aunque habíamos progresado, una vez dormido no había problema para cambiarle de un sitio a otro.

Volvimos a Berlín y seguíamos pegándonos cada noche, cada siesta y seguía sin haber manera, hasta que descubrimos por qué. El pequeño ha salido a su madre y se mueve una barbaridad por la noche y la cuna no le gusta ¡porque pega con los barrotes! Al estirarse da con las manos en las chichoneras y no le gusta notarse aprisionado, por lo que se ve. Para pasar un ratito viendo el móvil o jugando pase, pero para dormir no le gusta la cuna.

Así que hemos acabado colechando, en contra de las ordenes de la pediatra del hospital, porque no fueron sugerencias, fueron órdenes, y bastante concisas todo sea dicho. El niño en su cuna, en nuestra habitación, pero en su cuna, sin juguetes, ni mascotas, ni mantas, ni absolutamente nada, él, en la cuna, con el saco de dormir, punto. Pero ya sabemos que cada uno con sus cadaunadas, como digo yo.

En definitiva, nosotros colechamos a medias. Durante el día las siestas se hacen en la cama de mamá con las almohadas de protección en los bordes para no caerse, y por la noche paparockero le duerme en la cama, cuando nosotros nos vamos a acostar le pasamos a la cuna, pero después de la primera guardia, sobre las 4 de la mañana, acaba quedándose con nosotros.

Según mi experiencia solo os puedo recomendar que sigáis vuestro instinto y las preferencias de vuestro pequeño. Por mucho que os digan que le podéis aplastar o que hay riesgo de un golpe de calor; yo tengo comprobado que cuando el niño duerme entre nosotros me muevo menos durmiendo, y que a la mínima que tengo calor compruebo su temperatura. Al principio parapetábamos el centro de la cama con el cojin de lactancia para no correr riesgos, después nos dimos cuenta de que era más incordio que otra cosa, el niño se sentía igual de enjaulado que en la cuna y nos quitaba un valioso espacio a los tres.

A fin de cuentas puedo decir que sí, nosotros colechamos, y aunque a veces es incordioso y que se echa de menos dormir abrazada a paparockero, es una maravilla el abrir el ojo y ver que padre e hijo son iguales, duermen en las mismas posturas e incluso hacen las mismas muecas.


¿Que opinión tenéis vosotros sobre el colecho? ¿Lo practicáis? ¿Cómo os va?

viernes, 29 de julio de 2016

Mi parto II

Nadie se plantea que su parto vaya a ser provocado, pero en mi caso tampoco había muchas más opciones, los latidos del niño estaban bajando, aún había tiempo antes de ir diréctamente a la cesárea, pero había que hacer algo para acelerar el proceso así que obviamente, sabiendo los pros y los contras de todo lo que iban a hacerme accedimos, lo primero era la salud de mi bebé.

Empezamos con una dosis de prostaglandinas, un gel vaginal utilizado para generar unas contracciones más fuertes y constantes, y vaya si lo consiguió. Esas dos horas que tuve que permanecer tumbada fueron las más largas de mi vida, sólo quería poder levantarme, me dolía hasta el alma con cada contracción y no me dejaban moverme. A partir del momento en el que me quitaron las correas y me dejaron levantarme ya no podía parar quieta, sentada eran horribles, tumbadas insoportables, nos tiramos casi tres horas dando paseos por los pasillos parando sólo, de vez en cuando, para picar algo en el comedor.

Pasadas las seis, cansados ya de dar paseos, optamos por la bañera, me llenaron una bañera, ya en el propio paritorio, con agua calentita y esencia de naranja para relajarme mientras seguían las contracciones y la verdad es que funcionó, el dolor era menos intenso, pero la postura la verdad un tanto incómoda, cuando decidí salir para nuestra sorpresa empezaron a venir las contracciones cada tres minutos, muy fuertes, muy dolorosas y apenas podía moverme o hablar. Paparockero echó a correr hacia el control de enfermeras y dijeron que ya era hora de quedarse en el paritorio, así que fue a recoger las cosas de la habitación y a mi me tumbaron en una cama convertible para ver qué tal iba el proceso.

Otra ronda de monitores que ya no acabó hasta el momento del expulsivo, otro tacto que venía con no demasiadas buenas noticias, puesto que si, las contracciones eran mucho más fuertes y constantes, pero había dilatado apenas cuatro centímetros, así que, otra vez tras informarnos sobre los pros y los contras y dar nuestro consentimiento me pusieron una vía con oxitocina.

A las 9, tras otro tacto en el que nos dijeron que sólo llevaba 7 centímetros dilatada y opté por pedir mi tan temida epidural, llevaba dos horas llorando a moco tendido por el miedo que tenía a la dichosa epidural. Todo el mundo decía que dolía mucho, sabiendo los efectos secundarios, sabiendo que no podría moverme después, y sobretodo con un miedo horrible porque sabía que mientras me la ponían debía estarme quieta y a mi con cada contracción me temblaba el cuerpo entero de una manera que no podía controlar. Aunque he de reconocer que al final no fue para tanto, si bien es cierto que optamos por la anestesia peridural y no la epidural en si. No son muchas las diferencias, pero la mayor de todas es que con la peridural sigues teniendo la funcionalidad de las piernas pues te duerme desde debajo del pecho hasta la ingle.

Como decía, la propia epidural no fue dolorosa, peronalmente lo más costoso fue arquear la espalda, puesto que la prominente barriga y el dolor acumulado en la zona inglinal no lo ponían fácil. He de reconocer que, para mi, fue la mejor decisión; al cabo de quince minutos no había ningún tipo de dolor, dejé de notar por completo las contracciones, pero en el monitor salían reflejadas, por lo que aprovecharon para subir la dosis de oxitocina y así intentar acortar la espera.

Fue la mejor hora desde que había empezado toda la locura, realmente pudimos descansar, tanto paparockero como yo tuvimos un momento de paz, que se vió interrumpido al poco de pasar las diez por un tropel de médicos, enfermeras y auxiliares que entraron a todo correr en la sala diciendo que los latidos del niño estaban bajando mucho, que había estrés fetal y que debían sacar sangre de la cabeza del elefantito para ver si tenía oxígeno suficiente, que era hora de salir, fuera como fuera, pero había que sacarlo ya, que no podía moverme, que cada vez que me movía las pulsaciones bajaban aún más.

Así que como podéis imaginaros con nuestra cara de susto y con mucha espectación sacaron sangre de la cabecita del niño tras mucho esfuerzo pues no paraban de decir que tenía mucho pelo y no podían pinchar bien. Una vez lo consiguieron una enfermera echó a correr, no habían pasado ni diez minutos y tan rápido como se había ido volvió a entrar entregándole un papel a la doctora que aún seguía entre mis piernas con toda la tropa detrás. La doctora miró el papel, miró a la enfermera, volvió a mirar el papel, la preguntó si estaba correcto y nosotros sólo queríamos saber que demonios ponía, sus caras no auguraban nada bueno y yo ya me estaba viendo en quirófano. La prueba había salido mal y tuvieron que repetir todo el proceso. La segunda vez que la enfermera regresó con los resultados dijeron que el pequeño oxigenaba bien, pero que tenía que salir ya.

Nos habíamos librado de la cesárea, pero si llego a saber lo que venía después casi la habría preferido. Nos quedamos sólo con una doctora y la matrona, era hora de empujar, el niño seguía muy arriba pero debíamos sacarlo cuanto antes.

Tras hora y media empujando en diferentes posiciones yo ya no podía más, llevaba más de 22 horas de parto sin apenas descansar, habían pasado más de 34 horas desde la última vez que había dormido. Estaba literalmente agotada y de repente todo el mundo abandonó la sala excepto la matrona que estaba haciendo otras cosas mientras yo seguía empujando con cada contracción bajo el apoyo incondicional de paparockero.

Al rato volvió la doctora con una enfermera que se subió a la cama tras de mi poniendome sus piernas como almohada. En la siguiente contracción me quería morir, mientras yo empujaba con las pocas fuerzas que me quedaban la matrona y la doctora me flexionaban las piernas y la enfermera presionaba mi barriga desde arriba con tal fuerza que pensé que me iba a partir en dos. En un momento dado pude ver a mi pobre marido en una esquina viendo la escena sujetando la botella de agua que yo le iba rogando a cada rato sin poder hacer nada más que animarme desde lejos porque el pobre ni cabía casi.

Después de otro rato así no había manera, seguía sin salir, el dolor era ya insoportable y no tenía fuerzas ni para respirar, la presión de la enfermera en el estómago era sofocante y realmente pensé que no iba a salir nunca, en esa siguiente contracción noté como la presión se aliviaba, me habían realizado una episiotomía, la cabeza ya estaba saliendo, al segundo la ví fuera y el cuerpecito salió casi disparado. El líquido amniótico salió verde, me pusieron al niño encima, la doctora llamó a la pediatra y me dijeron que no podían dejar el cordón latir, que debían revisar que el niño no hubiera tragado, ni aspirado el líquido sucio y no había tiempo de esperar que saliera la placenta. Así que al final el cordón umbilical se lo cedimos al mismo hospital para utilizarlo en investigación.

Se llevaron al niño apenas dos minutos y me lo volvieron a poner en el pecho, el niño estaba perfectamente sano.


En cuanto a mi; mientras tenía a Etel encima salió la placenta, me limpiaron y me cosieron, cuando le pregunté a la doctora me dijo que no había contado cuántos puntos me había dado, pero se estuvo en la tarea más de media hora así que debo tener puntos hasta en el carné de identidad. Tras dos horas con el pequeño en el que me le pusieron en el pecho para que empezara a mamar nos pasaron a la habitación, le hicieron una pequeña revisión al pequeño que básicamente consistió en tomarle la temperatura y examinar su cuerpecito en busca de alguna de esas pequeñas manchas o marcas que pueden salirles al nacer.

Después paparockero, por petición de las enfermeras se fue a casa a descansar, que él también se lo había ganado. Y es que aquí, aunque al principio pueda parecer chocante, a los padres o acompañantes no les está permitido quedarse durante la noche, (a no ser que pagues una habitación familiar) y es que al ser habitaciones compartidas se considera que puede ser incómodo para el otro ocupante la falta de privacidad. Si bien es cierto que al principio no me gustó la idea la verdad es que es muy lógica y viene realmente bien, el acompañante duerme en su cama y no en una silla, puede darse una ducha tranquilamente, cenar algo decente y estar a primera hora en el hospital fresco y descansado. En nuestro caso en cuanto paparockero entraba por la puerta servidora aprovechaba a echarse una siesta sabiendo que el niño estaba vigilado.


En el siguente post os contaré un poco sobre la estancia en el hospital y el sustillo que tuvimos el día que nos dieron el alta.



viernes, 3 de junio de 2016

Semana 36.

Ya estamos en la recta final, no queda nada para conocer al elefantito y ayer tuvimos una nueva visita con la ginecóloga.

La tensión bien, de peso bien, sólo he engordado 5 kilos en lo que llevamos de embarazo, si bien es cierto que con la tiroxina adelgacé un montón al principio. En los monitores sigue sin haber rastro de contracciones.



A destacar, en ésta consulta me hicieron la prueba del estreptococo, que en el análisis inicial dio negativo, aunque aún hay que esperar a la confirmación del laboratorio. Me han vuelto a subir la dosis de tiroxina otra vez, lo cual ya me tiene un poco mosqueada porque no se si ya es problema hormonal mio o del bebé, y me han detectado un poquito de anemia, pero la doctora ha decidido tratarlo por la vía rápida, y ya que a partir de ahora hasta el momento del parto tengo una visita semanal va a aprovecharla para ponerme una inyección de hierro en vena para prevenir las carencias después.

En el momento de la ecografía me dijo que todavía tenía el cuello largo y cerrado, en la consulta anterior me dijo que le tenía de 4 centímetros, pero en esta ocasión no especificó. Etel sigue boca abajo, pero se tiene que girar, estas semanas con el estrés de la mudanza se ha estado moviendo mucho y se a puesto mirando hacia la tripa y no de lado como estaba en visitas anteriores y tiene que girarse para que sea todo más fácil.

De nuevo nos ha dejado ver un poquito su naricilla desde arriba, como ya sabéis es la única parte de su carita que hemos podido ver y la verdad es que ese guisantito me tiene enamorada, estoy deseando poder verle ya, no sabéis como os envidio a todas esas mamis que tenéis ecografías de la carita de vuestro pequeño...

La parte positiva de la visita es que parece que su crecimiento se ha estancado un poquito, cosa que me alivia enormemente. De tamaño sigue en los 51 centímetros y sólo ha engordado un poquito hasta ponerse en los 3 kilos. La visita anterior nos dijo que la cabeza medía ya 10 centímetros de diámetro y ésta vez nos dio a entender que no había crecido más.

Como ya os digo salí de la consulta bastante aliviada porque me da verdadero pánico que me tengan que realizar una episiotomía, que me desgarre o algo similar. El simple echo de tener puntos ahí y todo el proceso de curación que eso conlleva la verdad me da un poco de grimita y no se si preferiría una cesárea antes que eso, pero bueno, no nos adelantemos...


jueves, 31 de marzo de 2016

Miedos.

Todos estamos de acuerdo en que el embarazo es una época preciosa, venga de la forma que venga o como venga, da igual si ha costado conseguirlo, si ha venido sin planear, si es un embarazo idílico de éstos que puedes llevar unos taconazos de 15 centímetros todo el día sin inmutarte, o si apenas te puedes mover del baño por los vómitos... Pero nadie nos cuenta una de las partes fundamentales del embarazo, los miedos.

Por experiencias cercanas he visto que no soy la única a la que afectan, y que da igual si eres primeriza o si es tu quinto hijo, que vas a pasarte medio embarazo asustada y el otro medio preocupada.

Hoy, el elefantito y yo cumplimos 27 semanas y anoche no pude pegar ojo precisamente por eso. He de reconocer que tengo miedo, que llevo teniendo miedo desde que me dio esa arcada en el coche y que es probable que ese miedo me acompañe por el resto de mi vida.

Paparockero y yo llevábamos un año intentando quedarnos embarazados sin éxito, luego llegó la mudanza de Nürnberg a Berlín y esos 4 meses siguientes viéndonos sólo los fines de semana, en los que obviamente no estábamos pensando en el embarazo, si no más bien en cómo llegar a fin de mes teniendo que pagar dos alquileres.

Al finalizar mi primer mes ya instalada en Berlín empezábamos a respirar, la economía familiar volvía a estabilizarse, ya no había dos alquileres, con todo lo que eso conlleva, y volvíamos a poder ir a comprar sin hacer malabares para comer todo el mes. Aún no lo sabíamos pero ya éramos tres.

A finales de octubre supimos que nuestro sueño se había echo realidad. Y ahí empezaron mis miedos. Es el momento ideal? paparockero cumple 29 el mes que viene y yo dentro de tres los 24, no será demasiado pronto? nos habremos precipitado? lo habremos pensado bien? no siento nada, irá todo como tiene que ir? estará sano? superaré el primer trimestre? cómo será el embarazo? será tan horrible como dicen? estaré todo el día martirizada por las náuseas?

Sólo habían pasado horas desde que me había echo el segundo test que dio positivo y ya me estaba entrando el agobio.

A la semana vimos ese pequeño huevito, esa confirmación de que todo era real, que no había equivocaciones, que nuestro bebé estaba ahí dentro esperándonos, llenándonos de amor e ilusión, decidimos no contar nada a nadie por la distancia, por si algo salía mal no ir regalando disgustos a la familia, que, al estar tan lejos tampoco podían hacer nada.

Siguieron los miedos según pasaban las semanas, la noche antes de una nueva revisión dormir era misión imposible. Estará bien?, estará creciendo?, mis niveles de hormonas, vitaminas, anticuerpos, etcétera, serán los idóneos?, el tiempo que no he sabido que estaba conmigo le habrán afectado las copas y el tabaco?, superaré el primer trimestre?, cómo se lo tomarán mis padres? y mis suegros?

Superamos el primer trimestre, contamos la noticia y todos la acogieron con alegría y mucho, mucho cariño, al poco empezó a notarse que nuestro bichito se hacía grande, ya podía dar pataditas que a mamá la hacían inmensamente feliz, esas pequeños movimientos calmaron mucho las angustias de mi corazón, sabía que si se movía al menos estaba bien, seguía vivo aunque aún fuera imperceptible para el mundo.

Aparecieron miedos nuevos. Cuánto tarda en llegar el carrito?, cuál queremos? y la sillita del coche?, tenemos que mirar cunas?, en éste piso no cabemos, y es un cuarto sin ascensor!, hay que buscar piso pero ya. Tengo que hacer una lista con todo lo que necesito (soy la loca de las listas)...

Paparockero me acompañaba de tienda en tienda mirando cosas, comprando precios, dando vueltas y volviéndolo loco. Sé que lo hacía, y lo hace para mantenerme algo más tranquila y que deje de ponerle la cabeza como un bombo, pero el pobre ni con ésas se libra.

Encontramos piso, encargamos el carro, un familiar nos iba a dejar la cuna y nos la traerían mis suegros que vendrán poco antes de la fecha prevista de parto, los números salían, la única pega era que el piso le tendremos que amueblar por partes y a meses, pero no nos importaba, cocina teníamos y después iríamos a por la lavadora, aquí hay lavanderías en cada esquina así que podemos sobrevivir un poco más sin ella.

En la semana 25 nos dijeron que el niño estaba muy grande, ayer subí el post en el que os lo contaba, la doctora nos lo dio, a entender, nosotros lo supusimos, la familia "nos lo corroboró", Etel se va a adelantar, igual no tanto como para ser prematuro, pero si es posible que no llegue a la semana 40, vosotros me habéis comentado lo mismo y yo me vuelvo a agobiar, tengo una caja de ropa a la que quitar etiquetas, que lavar, tender y planchar, biberones y chupetes por esterilizar, es pronto para preparar las bolsas para el hospital? hoy empezamos el séptimo mes, paparockero nació al octavo, debo dejarlo ya todo preparado?, aún no he elegido hospital, y hasta la semana 30 no puedo tramitar la admisión, y si escojo un hospital cerca de la casa nueva y me pongo de parto antes de mudarnos? tendré un parto de los de visto y no visto o podré recorrer tranquilamente los 20 kilómetros hasta el hospital?, si el niño nace muy grande será un parto difícil?, tendrán que hacerme una episiotomía?, me desgarraré? o tendrán que sacármelo por cesárea? me da pánico la episiotomía, prefiero mil veces antes una cesárea. Pero ahora que recuerdo, a mi prima la pusieron una carretera de grapas y me da grima sólo recordarlo...

Cada día se apaciguan dos miedos y mi cabeza inventa otros tres, y eso que no me ha dado por pensar en una vez que el niño ya esté aquí, si sabré cuidarlo, si seré una buena madre, si lo oiré por la noche cuando llora...

Por favor hacedme saber que no estoy loca y contadme vuestros miedos e inquietudes.