Ayer cumplimos 33 semanas y hoy a primera hora hemos tenido revisión.
Llevo varios días con dolor en la ingle como si el elefantito me diera cabezazos o se estuviera encajando y la verdad es que es una sensación un tanto incómoda, a parte de la dichosa acidez que no hay manera de que se vaya, ni aún bebiéndome casi dos litros diarios de leche fría, y si a esto le sumamos que aquí en Berlín llevamos más de quince días que no bajamos de los 25 grados os podéis imaginar la hinchazón de mis pies...
Como de rigor nada más llegar toca el pertinente análisis de orina, la medición de la tensión y el pesaje, éste mes he engordado 400 gramos con respecto al mes anterior, cosa que la verdad me alegra, porque bastante pesada e incómoda me siento ya.
Los monitores, como de costumbre, normales, sin rastro de contracciones. Pero lo interesante, como siempre llega a la hora de la consulta, en la ecografía.
Hoy hasta la doctora ha mostrado su sorpresa, en cambio, yo estoy empezando a tener miedo si pienso en la hora de la verdad. Etel mide 51 centímetros y ya pesa 2 kilos 650 gramos, que es lo que pesó paparockero (ochomesino) al nacer. Es un niño muy grande y pesado, la doctora calcula que si nace en la semana 40 rondará los 5 kilos de peso, yo la verdad espero que, o se equivoque en sus cuentas, o se adelante un poco. El diámetro de la cabeza ya es de 10 centímetros y la verdad pánico me da pensar en la hora del parto.
Llevo desde la semana 25, que fue cuando nos dijeron que era un niño grande, intentando autoconvencerme de que igual luego se estancaba y frenaba el ritmo de crecimiento, que el cuerpo humano es sabio y estamos preparados para el momento del parto. Ahora mismo la verdad es que prefiero no pensarlo. Cada vez que doy dos pasos me duele la zona de la ingle del propio peso, no puedo con mi alma, subir los cuatro pisos hasta casa me cuesta tanto como de normal subir 40 y encima mañana empezamos con la mudanza...
¿Alguna de vosotras ha tenido, o conoce a alguien que haya dado a luz a un niño de semejante tamaño? La verdad me gustaría oír experiencias, tanto buenas como malas, para saber que puedo esperar.
Mostrando entradas con la etiqueta calor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta calor. Mostrar todas las entradas
viernes, 13 de mayo de 2016
Semana 33.
Etiquetas:
acidez,
barriga,
bichito,
calor,
cansancio,
contracciones,
ducha,
ecografía,
elefantito,
embarazo,
Etel,
ginecólogo,
mamarockera,
maternidad,
monitores,
paparockero,
papas
viernes, 6 de mayo de 2016
Una vista atrás.
Hace unos días estaba charlando con una amiga que vive en España que cumple dentro de nada 5 meses de embarazo y nos dimos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo.
En navidad todas mis primas, que ya son madres me decían que disfrutara del embarazo que pasaba muy rápido. He de reconocer que no me lo tomé muy en serio, pensaba que no era posible que 9 meses pasaran rápido cuando un día de trabajo a veces se hacía taaan largo.
Pero ayer empezamos la semana 32, y con ella nos ponemos en la mitad del octavo mes.
Ocho meses ya!, me puse a echar la mirada atrás y decidí escribir éste post resumiendo un poco lo que han sido estos meses para mi.
Fui muy afortunada al principio del embarazo porque no tuve síntomas notables más allá de las náuseas por un par de productos de limpieza para el baño o el olor del tabaco, que desaparecieron al acabar el primer trimestres. Y esa horrible reacción alérgica que me salió cuando empecé a usar Nivea para evitar las estrías, que por suerte desapareció al cambiar de crema.
En el cuarto mes de embarazo noté por primera vez las famosas burbujitas, como ya os digo no tenía síntomas aparte de la congestión nasal que comenzó a la vez que el embarazo y aún hoy sigue conmigo, por lo cual sentir esas burbujitas era realmente gratificante porque significaba que mi pequeño bichito estaba bien, estaba ahí dentro y convertía el embarazo en algo más real, porque por esas mismas semanas ya empezaba a notarse la tripita que durante el quinto mes sólo haría que crecer y crecer cada día más y a vibrar cada vez que Etel pataleaba.
El sexto mes, en parte se acabó lo bueno. El elefantito decidió que boca abajo se vive muy bien y plantó su culo bajo mi costillar, con la consecuente presión y molestia que ésto ocasiona. También fue un mes notablemente malo con respecto a la acidez, empezó a darme super fuerte de tal manera que conseguía despertarme por las noches y ya no había manera de volver a dormir.
El séptimo mes conseguí controlar la acidez, a costa de que paparockero esté harto de subir leche a casa porque puedo beberme dos litros díarios, pero oye, la mantengo a raya. :D
Se empieza a hacer muy notable ya el crecimiento de la barriga y los consiguientes sofocos al subir escaleras o incluso andar un poco rápido. El dolor lumbar ya es nuestro pan de cada día, aunque eso no sólo es culpa del embarazo, sino que como ya sabéis llevamos un año durmiendo con un colchón en el suelo y todo afecta.
En éste octavo mes la verdad es que estoy echa una piltrafa, el cansancio acumulado se va haciendo notar, la tripa ya es muy grande y cuesta encontrar una postura, ya sea sentada o tumbada, en la que no duela nada. Etel está empezando a encajarse y las molestias en la ingle se hacen notar de vez en cuando y sigue con el culo bajo las costillas por lo que andar y hablar a la vez se va complicando. He notado también durante éstas últimas semanas que después de un largo paseo se me hinchan las piernas y los pies bastante, pero nada que unas duchas de agua fría no solucionen.
Viendo lo que muchas de vosotras contáis creo que, aunque haya días que lo único que deseo es que acabe ya y pueda recuperar mi cuerpo, mis posturas para dormir y subir dos escalones sin ahogarme, realmente no puedo quejarme.
¿Vosotras como estáis llevando el embarazo?, ¿estáis tenido mucho malestar?
En navidad todas mis primas, que ya son madres me decían que disfrutara del embarazo que pasaba muy rápido. He de reconocer que no me lo tomé muy en serio, pensaba que no era posible que 9 meses pasaran rápido cuando un día de trabajo a veces se hacía taaan largo.
Pero ayer empezamos la semana 32, y con ella nos ponemos en la mitad del octavo mes.
Ocho meses ya!, me puse a echar la mirada atrás y decidí escribir éste post resumiendo un poco lo que han sido estos meses para mi.
Fui muy afortunada al principio del embarazo porque no tuve síntomas notables más allá de las náuseas por un par de productos de limpieza para el baño o el olor del tabaco, que desaparecieron al acabar el primer trimestres. Y esa horrible reacción alérgica que me salió cuando empecé a usar Nivea para evitar las estrías, que por suerte desapareció al cambiar de crema.
En el cuarto mes de embarazo noté por primera vez las famosas burbujitas, como ya os digo no tenía síntomas aparte de la congestión nasal que comenzó a la vez que el embarazo y aún hoy sigue conmigo, por lo cual sentir esas burbujitas era realmente gratificante porque significaba que mi pequeño bichito estaba bien, estaba ahí dentro y convertía el embarazo en algo más real, porque por esas mismas semanas ya empezaba a notarse la tripita que durante el quinto mes sólo haría que crecer y crecer cada día más y a vibrar cada vez que Etel pataleaba.
El sexto mes, en parte se acabó lo bueno. El elefantito decidió que boca abajo se vive muy bien y plantó su culo bajo mi costillar, con la consecuente presión y molestia que ésto ocasiona. También fue un mes notablemente malo con respecto a la acidez, empezó a darme super fuerte de tal manera que conseguía despertarme por las noches y ya no había manera de volver a dormir.
El séptimo mes conseguí controlar la acidez, a costa de que paparockero esté harto de subir leche a casa porque puedo beberme dos litros díarios, pero oye, la mantengo a raya. :D
Se empieza a hacer muy notable ya el crecimiento de la barriga y los consiguientes sofocos al subir escaleras o incluso andar un poco rápido. El dolor lumbar ya es nuestro pan de cada día, aunque eso no sólo es culpa del embarazo, sino que como ya sabéis llevamos un año durmiendo con un colchón en el suelo y todo afecta.
En éste octavo mes la verdad es que estoy echa una piltrafa, el cansancio acumulado se va haciendo notar, la tripa ya es muy grande y cuesta encontrar una postura, ya sea sentada o tumbada, en la que no duela nada. Etel está empezando a encajarse y las molestias en la ingle se hacen notar de vez en cuando y sigue con el culo bajo las costillas por lo que andar y hablar a la vez se va complicando. He notado también durante éstas últimas semanas que después de un largo paseo se me hinchan las piernas y los pies bastante, pero nada que unas duchas de agua fría no solucionen.
Viendo lo que muchas de vosotras contáis creo que, aunque haya días que lo único que deseo es que acabe ya y pueda recuperar mi cuerpo, mis posturas para dormir y subir dos escalones sin ahogarme, realmente no puedo quejarme.
¿Vosotras como estáis llevando el embarazo?, ¿estáis tenido mucho malestar?
Etiquetas:
acidez,
barriga,
bichito,
burbujas,
calor,
cansancio,
elefantito,
embarazo,
Etel,
mamarockera,
maternidad,
nauseas,
paparockero,
papas,
patadas,
posiciones,
posturas,
sinceridad
martes, 26 de abril de 2016
10 cosas no tan divertidas del embarazo.
No
se si nos pasa a todas o no, pero conozco a varias personas en mi
misma situación así que me he decidido a escribir éste post sobre
10 de las cosas que nadie, o casi nadie cuenta sobre el embarazo.
Todos
sabemos que el embarazo es una época muy bonita, en la que debemos
sentirnos plenas y felices, sabemos de las náuseas del primer
trimestre o del cansancio del tercero, que vamos a hacer pis muy a
menudo, a veces más de lo que nos gustaría, sobretodo si estamos
fuera de casa, sabemos de las manchas en la piel, de las estrías o
incluso de las hemorroides. Sabemos que los cambios hormonales hacen
estragos con nuestra salud mental y con la de los que nos rodean,
pero hay cosas, pequeños detalles en los que yo no había reparado
hasta que me sucedieron a mi, y ya os digo que es información
contrastada con otras embarazadas y entre todas hemos llegado a
elaborar esta pequeña lista de anécdotas por las que todas, o la
mayoría pasamos y que no suelen verse en blogs sobre la maternidad.
El
dilema de la cartera vacía.
Yo
fue enterarme de que estaba embarazada y empezar a contar hasta el
último céntimo que entraba, o mejor dicho que salía de casa. Si
bien es verdad que no teníamos gran cosa ahorrada y que se nos
planteaban dos inconvenientes, teníamos que preparar la llegada del
niño y buscar un nuevo piso, cosa que siempre es un gasto extra por
el tema de la fianza, la mudanza, amueblar, etc.
Total,
en mi casa se empezó a presupuestar absolutamente todo, se empezaron
a planear los menús mensuales para optimizar la compra, e intentar
ahorrar al máximo porque al bichito no puede faltarle de nada.
¿Dónde
está mi "glow"?
Siempre
nos han dicho que el embarazo es una época en la que estamos
especialemente radiantes por la felicidad que nos da traer a nuestro
pequeño al mundo, y si, somos muy felices y estamos muy ilusionadas,
pero eso de estar radiantes...
Yo
a éstas alturas ya no me veo radiante ni con 4 kilos de maquillaje,
aunque sin ellos ya no me atrevo ni a mirarme al espejo.
Cuando
oía hablar de "las mamis oso panda" siempre venía a mi
mente la imágen de una mujer, y un hombre, que también lo sufren,
en los primeros meses con el recién nacido, cuando se duerme poco y
se entre en un estado como de somnolencia que todos conocemos por la
falta de sueño, pero es que en mi esas ojeras osopandosas ya
aparecieron en el primer mes. Si bien es verdad que yo siempre he
sido propensa a que se me marquen más de lo normal si no descanso
correctamente, pero nada que un buen corrector no lograra disimular.
Ahora ya no me molesto ni en gastarlo.
Cuando
quiero verme "bien" me doy una buena ración de polvos con
color, un poco de colorete y algo de rimel, ahora que empieza a salir
el solecito me da no se qué salir de casa con mi tono blanco nuclear
a la calle y unas bolsas moradas/azuladas bajo los ojos que más que
ojeras parecen moratones.
Aunque
paparockero diga que si, a primera hora de la mañana antes de
ponerme cara de persona, como digo yo, no me veo para nada
radiante...
Manos
para qué os quiero.
Para
explicar éste punto no creo que haga falta mucho más que decir:
manos de gelatina.
Quién
no ha experimentado alguna vez que sus manos no responden las órdenes
que las envía en cerebro, quien no se ha sentido frustrado alguna
vez cuando se le ha caído tres veces seguidas el calcetín antes de
conseguir ponérselo...
¿Quién
ha puesto la calefacción?
Mujeres
del mundo, seguro que todas me comprendéis; ¿por qué hace tanto
calor?
Yo,
que rezo durante todo el año para que llegue el verano porque me
paso el invierno tiritando, y aquí en Alemania el invierno dura
desde finales de Septiembre hasta principios de Mayo. Yo, que soy de
naturaleza friolera. Yo que tengo un armario entero lleno de
chaquetas, cazadoras, gorros, bufandas, guantes, calcetines gordos,
pijamas polares y todo lo que encuentre de abrigue tanto para dentro
como para fuera de casa... Bueno, os hacéis una idea.
En
mi vida había pasado un invierno tan caluroso, pasé frío en
navidad, en España, también he de aclarar que paparockero y yo
somos originarios de una de las ciudades más frías del norte de
España, pero para el caso a mediados de Marzo abandoné la cazadora
en el armario y salía a la calle la mar de bien con una chaqueta y
tampoco demasiado gorda porque me ponía a sudar como un cochino.
Podéis
imaginaros el agobio cuando ahora que empieza a salir el sol no corre
ni gota de aire y siento que me derrito a cada paso que doy.
Malditas
etiquetas.
Otra
cosa que nadie cuenta y que todos, absolutamente todos sufrimos, las
etiquetas y ya no sólo las de nuestra ropa que nos producen un picor
tan intenso que estamos a punto del desuelle cada vez que nos
rascamos. Noooo, me refiero a todas las etiquetas que tenemos que
quitar cuidadosamente de la ropa de nuestros bichitos.
Pero
madre mia, si me he encontrado con etiquetas más grandes que la
prenda de ropa a la que iban pegadas.
Mi
músculo abdominal me ha abandonado.
Soy
consciente de que no tener una cama y dormir con el colchón
directamente en el suelo hace éste punto aún más complicado para
mi, pero podemos extrapolarlo a un sofá, una silla baja o algo
similar. Y es que parece que los abdominales han decidido irse de
vacaciones para dejar más espacio al bebé, el pasar de estar
tumbado a sentarse o de simplemente estar sentado en un sitio bajo
y/o mullido se convierte en toda una odisea en la que antes siquiera
de plantearnos empezar a movernos ya estamos buscando con la mirada
un punto en el que agarrarse para incorporarte con un poco de soltura
sin tener que pedir ayuda.
El
síndrome del culo inquieto
Solemos
decir que los niños no pueden estarse quietos en el mismo sitio ni 5
minutos; ¿os habéis fijado en una embarazada, especialmente si ya
tiene una incipiente barriga?
Ese
eterno vaivén en el que perpetuamente viven buscando una postura en
la que no se les carguen los gemelos, intentando que no le duelan los
pies de la hinchazón, repartiendo el peso para que no sufran las
lumbares y le sea cómodo soportar el peso de la tripa...
El
eterno grito de ayuda.
Me
consta que es común, y en mi casa he empezado ya a practicarlo, es
esa eterna llamada a quien tengamos cerca para que nos ayude a
recoger algo del suelo o a bajarnos de un estante elevado porque el
estirar y encoger el abdomen, que en el punto anterior en el que ya
ha quedado claro que le seguimos llamando músculo abdominal por
costumbre, es toda una tortura, y ya no hablo de atarse los cordones,
que oye, a malas puedes buscar un apoyo un poco elevado, hablo de que
se te caiga un papel, un trapo, o una horquilla, yo creo que perdí
una la semana pasada y aún sigue en el suelo, no he conseguido
llegar a cogerla.
Y
es que esa sensación de que nos han bajado el suelo un palmo más
abajo provoca una rabia y una impotencia sobrehumana, excepto a
paparockero, a él le hace gracia que tenga que estarle pidiendo cada
2 días que me acerque la leche al borde del armario que al fondo no
llego.
La
ducha, la gran odisea.
Me
encanta ducharme, adoro darme un baño de vez en cuando, es mi
momento de relax, o mejor dicho lo era.
Actualmente
no dispongo de bañera, pero en parte me alegro, la simple idea de
tener que entrar y salir con el nivel de equilibrio que tengo ahora
me aterra, no sé qué voy a hacer en el piso nuevo. Eso sin pensar
en el echo de levantarse de tan abajo y mojada.
La
ducha. He de decir que mi ducha, como todo en mi piso, es pequeña,
muy pequeña, al nivel que ya a duras penas paso por la puerta de la
mampara para entrar o salir de lado.
Sujetadores
de lactancia.
Tengo
una duda existencial que me corroe por dentro sobretodo ahora que
llega el buen tiempo. ¿Alguien ha visto o conoce alguna tienda en la
que vendan sujetadores de lactancia con el tirante fino?. Yo desde
luego no he tenido la suerte de encontrarlos y ahora que ya apetece
vestirse con menos ropa, con camisetas de tirantes o prendas
parecidas es imposible disimularlos. Con las camisetas de tirante
fino ni intentarlo, y con las de tirante ancho como no tengas la
suerte de que se mantengan, tanto el tirante del sujetador, como el
de la camiseta, en su posición todo el día se va a acabar viendo
esa pedazo de tira. Que pregunto yo, desde mi infinita ignorancia,
¿un tirante tan grueso es sinónimo de una mejor sujección para el
pecho?, porque yo toda la vida he usado sujetadores con tiras finas y
me han proporcionado la misma sujección tuviera la talla que
tuviera.
Éstas
son mis 10 cosas no tan divertidas del embarazo de las que creo que
casi nadie habla, por favor, si tenéis alguna más no dudéis en
comentármela. Hay que tomarse cada etapa de la vida con un poco de
humor, no creéis?
Etiquetas:
abdomen,
abdominales,
ahorrar,
ayuda,
barriga,
calor,
cansancio,
ducha,
embarazo,
etiquetas,
glow,
humor,
lactancia,
mamarockera,
maternidad,
ojeras,
oso panda,
paparockero,
posturas,
sujetadores
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



