Ya estamos en la recta final, no queda nada para conocer al elefantito y ayer tuvimos una nueva visita con la ginecóloga.
La tensión bien, de peso bien, sólo he engordado 5 kilos en lo que llevamos de embarazo, si bien es cierto que con la tiroxina adelgacé un montón al principio. En los monitores sigue sin haber rastro de contracciones.
A destacar, en ésta consulta me hicieron la prueba del estreptococo, que en el análisis inicial dio negativo, aunque aún hay que esperar a la confirmación del laboratorio. Me han vuelto a subir la dosis de tiroxina otra vez, lo cual ya me tiene un poco mosqueada porque no se si ya es problema hormonal mio o del bebé, y me han detectado un poquito de anemia, pero la doctora ha decidido tratarlo por la vía rápida, y ya que a partir de ahora hasta el momento del parto tengo una visita semanal va a aprovecharla para ponerme una inyección de hierro en vena para prevenir las carencias después.
En el momento de la ecografía me dijo que todavía tenía el cuello largo y cerrado, en la consulta anterior me dijo que le tenía de 4 centímetros, pero en esta ocasión no especificó. Etel sigue boca abajo, pero se tiene que girar, estas semanas con el estrés de la mudanza se ha estado moviendo mucho y se a puesto mirando hacia la tripa y no de lado como estaba en visitas anteriores y tiene que girarse para que sea todo más fácil.
De nuevo nos ha dejado ver un poquito su naricilla desde arriba, como ya sabéis es la única parte de su carita que hemos podido ver y la verdad es que ese guisantito me tiene enamorada, estoy deseando poder verle ya, no sabéis como os envidio a todas esas mamis que tenéis ecografías de la carita de vuestro pequeño...
La parte positiva de la visita es que parece que su crecimiento se ha estancado un poquito, cosa que me alivia enormemente. De tamaño sigue en los 51 centímetros y sólo ha engordado un poquito hasta ponerse en los 3 kilos. La visita anterior nos dijo que la cabeza medía ya 10 centímetros de diámetro y ésta vez nos dio a entender que no había crecido más.
Como ya os digo salí de la consulta bastante aliviada porque me da verdadero pánico que me tengan que realizar una episiotomía, que me desgarre o algo similar. El simple echo de tener puntos ahí y todo el proceso de curación que eso conlleva la verdad me da un poco de grimita y no se si preferiría una cesárea antes que eso, pero bueno, no nos adelantemos...
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viernes, 3 de junio de 2016
Semana 36.
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viernes, 13 de mayo de 2016
Semana 33.
Ayer cumplimos 33 semanas y hoy a primera hora hemos tenido revisión.
Llevo varios días con dolor en la ingle como si el elefantito me diera cabezazos o se estuviera encajando y la verdad es que es una sensación un tanto incómoda, a parte de la dichosa acidez que no hay manera de que se vaya, ni aún bebiéndome casi dos litros diarios de leche fría, y si a esto le sumamos que aquí en Berlín llevamos más de quince días que no bajamos de los 25 grados os podéis imaginar la hinchazón de mis pies...
Como de rigor nada más llegar toca el pertinente análisis de orina, la medición de la tensión y el pesaje, éste mes he engordado 400 gramos con respecto al mes anterior, cosa que la verdad me alegra, porque bastante pesada e incómoda me siento ya.
Los monitores, como de costumbre, normales, sin rastro de contracciones. Pero lo interesante, como siempre llega a la hora de la consulta, en la ecografía.
Hoy hasta la doctora ha mostrado su sorpresa, en cambio, yo estoy empezando a tener miedo si pienso en la hora de la verdad. Etel mide 51 centímetros y ya pesa 2 kilos 650 gramos, que es lo que pesó paparockero (ochomesino) al nacer. Es un niño muy grande y pesado, la doctora calcula que si nace en la semana 40 rondará los 5 kilos de peso, yo la verdad espero que, o se equivoque en sus cuentas, o se adelante un poco. El diámetro de la cabeza ya es de 10 centímetros y la verdad pánico me da pensar en la hora del parto.
Llevo desde la semana 25, que fue cuando nos dijeron que era un niño grande, intentando autoconvencerme de que igual luego se estancaba y frenaba el ritmo de crecimiento, que el cuerpo humano es sabio y estamos preparados para el momento del parto. Ahora mismo la verdad es que prefiero no pensarlo. Cada vez que doy dos pasos me duele la zona de la ingle del propio peso, no puedo con mi alma, subir los cuatro pisos hasta casa me cuesta tanto como de normal subir 40 y encima mañana empezamos con la mudanza...
¿Alguna de vosotras ha tenido, o conoce a alguien que haya dado a luz a un niño de semejante tamaño? La verdad me gustaría oír experiencias, tanto buenas como malas, para saber que puedo esperar.
Llevo varios días con dolor en la ingle como si el elefantito me diera cabezazos o se estuviera encajando y la verdad es que es una sensación un tanto incómoda, a parte de la dichosa acidez que no hay manera de que se vaya, ni aún bebiéndome casi dos litros diarios de leche fría, y si a esto le sumamos que aquí en Berlín llevamos más de quince días que no bajamos de los 25 grados os podéis imaginar la hinchazón de mis pies...
Como de rigor nada más llegar toca el pertinente análisis de orina, la medición de la tensión y el pesaje, éste mes he engordado 400 gramos con respecto al mes anterior, cosa que la verdad me alegra, porque bastante pesada e incómoda me siento ya.
Los monitores, como de costumbre, normales, sin rastro de contracciones. Pero lo interesante, como siempre llega a la hora de la consulta, en la ecografía.
Hoy hasta la doctora ha mostrado su sorpresa, en cambio, yo estoy empezando a tener miedo si pienso en la hora de la verdad. Etel mide 51 centímetros y ya pesa 2 kilos 650 gramos, que es lo que pesó paparockero (ochomesino) al nacer. Es un niño muy grande y pesado, la doctora calcula que si nace en la semana 40 rondará los 5 kilos de peso, yo la verdad espero que, o se equivoque en sus cuentas, o se adelante un poco. El diámetro de la cabeza ya es de 10 centímetros y la verdad pánico me da pensar en la hora del parto.
Llevo desde la semana 25, que fue cuando nos dijeron que era un niño grande, intentando autoconvencerme de que igual luego se estancaba y frenaba el ritmo de crecimiento, que el cuerpo humano es sabio y estamos preparados para el momento del parto. Ahora mismo la verdad es que prefiero no pensarlo. Cada vez que doy dos pasos me duele la zona de la ingle del propio peso, no puedo con mi alma, subir los cuatro pisos hasta casa me cuesta tanto como de normal subir 40 y encima mañana empezamos con la mudanza...
¿Alguna de vosotras ha tenido, o conoce a alguien que haya dado a luz a un niño de semejante tamaño? La verdad me gustaría oír experiencias, tanto buenas como malas, para saber que puedo esperar.
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viernes, 15 de abril de 2016
Semana 29.
Como ya os adelanté por Instagram, ayer cumplíamos 29 semanas y nos tocaba revisión en el ginecólogo.
Cada visita, como ya sabéis empieza con un análisis de orina, me pesan y me toman la tensión, desde la visita del mes pasado en la Semana 25 también me hacen los monitores antes de pasar a la consulta.
Una vez en la consulta la ginecóloga nos dijo que los monitores habían salido perfectos, que no había contracciones, la tensión se mantenía estable, como durante todo el embarazo y que había engordado casi 3 kilos. Los tres primeros kilos que engordo. Si bien es verdad que los 4 primeros meses adelgacé 6 kilos cuando me diagnosticaron el problema en el tiroides así que ya he rebasado el peso con el que empecé el embarazo, pero que estaba muy bien.
Pasamos al ecógrafo, ese gran aparato que cada visita nos sorprende más. En ésta ocasión no fue para menos.
El pequeño Etel sigue colocadito boca abajo y de lado, sigue desarrollado bastante por delante a mi correspondencia en semanas, y no solo eso, si el mes pasado me adelantaba en dos semanas y media, ya me adelanta casi en casi 4. El tamaño es de 38 centímetros que es más o menos la media acorde con su "edad", pero el desarrollo de sus piernas es de 30 semanas, el de su cabeza de 33 y el de su tórax de 34 y pesa nada más y nada menos que 2 kilos!!
Descubrimos también que es eso que me lleva destrozando la costilla durante todo el mes y es que yo desde hace años tengo una costilla del costado derecho hundida por un balonazo cuando jugaba a fútbol y el enano, ya cada vez menos pequeño, ha decidido que ese es un buen sitio para estacionar su culillo, así que a Mami Rockera la toca sufrir y a Papa Rockero aguantarla cuando se queja.
Hemos decidido que viendo lo visto vamos a empezar a ultimar las compritas que nos faltan a la espera de la llegada del elefantito y en cuanto entremos al nuevo piso, que ya solo queda un mes, empezaré a hacer coladas como una loca para que no me pille por sorpresa si decide llegar antes. Que la verdad me tiene ya el tema que no me queda una uña viva, ya no sé ni como contar las semanas.
Cada visita, como ya sabéis empieza con un análisis de orina, me pesan y me toman la tensión, desde la visita del mes pasado en la Semana 25 también me hacen los monitores antes de pasar a la consulta.
Una vez en la consulta la ginecóloga nos dijo que los monitores habían salido perfectos, que no había contracciones, la tensión se mantenía estable, como durante todo el embarazo y que había engordado casi 3 kilos. Los tres primeros kilos que engordo. Si bien es verdad que los 4 primeros meses adelgacé 6 kilos cuando me diagnosticaron el problema en el tiroides así que ya he rebasado el peso con el que empecé el embarazo, pero que estaba muy bien.
Pasamos al ecógrafo, ese gran aparato que cada visita nos sorprende más. En ésta ocasión no fue para menos.
El pequeño Etel sigue colocadito boca abajo y de lado, sigue desarrollado bastante por delante a mi correspondencia en semanas, y no solo eso, si el mes pasado me adelantaba en dos semanas y media, ya me adelanta casi en casi 4. El tamaño es de 38 centímetros que es más o menos la media acorde con su "edad", pero el desarrollo de sus piernas es de 30 semanas, el de su cabeza de 33 y el de su tórax de 34 y pesa nada más y nada menos que 2 kilos!!
Descubrimos también que es eso que me lleva destrozando la costilla durante todo el mes y es que yo desde hace años tengo una costilla del costado derecho hundida por un balonazo cuando jugaba a fútbol y el enano, ya cada vez menos pequeño, ha decidido que ese es un buen sitio para estacionar su culillo, así que a Mami Rockera la toca sufrir y a Papa Rockero aguantarla cuando se queja.
Hemos decidido que viendo lo visto vamos a empezar a ultimar las compritas que nos faltan a la espera de la llegada del elefantito y en cuanto entremos al nuevo piso, que ya solo queda un mes, empezaré a hacer coladas como una loca para que no me pille por sorpresa si decide llegar antes. Que la verdad me tiene ya el tema que no me queda una uña viva, ya no sé ni como contar las semanas.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Prueba del azúcar y primeros monitores.
En la semana 25 tenemos la famosa prueba del azúcar o test de O'Sullivan. Yo no os voy a contar en qué es lo que mide, como se trata si ha dado positiva o todo eso, porque no soy una experta y en éste blog hablo de mi experiencia personal, no copio y pego de wikipedia para cubrir las lagunas de mi conocimiento, porque respecto a esta prueba sé lo que todas, mide el azúcar para ver si hay o no diabetes gestacional y depende los resultados te ponen una dieta específica, insulina o lo que corresponda, pero no puedo decir más porque desconozco las variables de los resultados y como ya he dicho no soy una experta.
En mi experiencia puedo decir que paparockero pidió el día en el trabajo para venir conmigo porque no se quiere, ni se ha perdido una consulta, fuimos a primerísima hora, con un hambre de mil demonios y ya concienciados de que es una prueba horrible, de que el líquido sabe fatal y que todo el mundo reza para que salga bien y no tengan que repetirla.
Después del análisis de orina, me pesaran y me tomaran la tensión la enfermera vino a la salita donde estaba con un vaso de agua lleno de azúcar y un botecito con limón exprimido por si me quería echar un poco. La verdad me extrañó, pero como ya todos sabemos "Alemania is diferent", me tomé el mejunje, la verdad no fue para tanto, también repito, sólo era agua con azúcar y unas gotas de limón, y me pasaron a otra sala, me iban a hacer mis primeros monitores. Iba a ser la primera vez que escuchara a mi bebé, estaba super emocionada.
La verdad costó un montón encontrar el corazón del bichito, pero finalmente ahí estaba, casi se me escapa una lagrimita, fue un momento precioso la verdad, casi equiparable a la primera ecografía.
En consulta nos dijeron que los monitores salían bien, que no reflejaban contracciones, pasamos al ecógrafo y ahí es cuándo vino la sorpresa.
Para variar seguimos sin verle la cara, no hay manera, no se deja, sobre la semana 20 se intuyó un poco la naricilla desde arriba, pero es el único rasgo que hemos podido ver. Va dos semanas de desarrollo por delante de mis semanas de embarazo, mide 33 centímetros y pesa 1 kilo 250 gramos !!!
La doctora dijo que parecía un pequeño elefantito, y de ahí ya se le quedó el mote. Madre mía, según la página bebesymas.com semana 25 a éstas alturas del embarazo el bebé debería pesar entre 700 y 800 gramos. Esa diferencia de peso, sumado al avanzado desarrollo que lleva hizo que volvieran a mi los miedos y las prisas, pero eso da para otro post, así que os lo cuento más adelante...
En mi experiencia puedo decir que paparockero pidió el día en el trabajo para venir conmigo porque no se quiere, ni se ha perdido una consulta, fuimos a primerísima hora, con un hambre de mil demonios y ya concienciados de que es una prueba horrible, de que el líquido sabe fatal y que todo el mundo reza para que salga bien y no tengan que repetirla.
Después del análisis de orina, me pesaran y me tomaran la tensión la enfermera vino a la salita donde estaba con un vaso de agua lleno de azúcar y un botecito con limón exprimido por si me quería echar un poco. La verdad me extrañó, pero como ya todos sabemos "Alemania is diferent", me tomé el mejunje, la verdad no fue para tanto, también repito, sólo era agua con azúcar y unas gotas de limón, y me pasaron a otra sala, me iban a hacer mis primeros monitores. Iba a ser la primera vez que escuchara a mi bebé, estaba super emocionada.
La verdad costó un montón encontrar el corazón del bichito, pero finalmente ahí estaba, casi se me escapa una lagrimita, fue un momento precioso la verdad, casi equiparable a la primera ecografía.
En consulta nos dijeron que los monitores salían bien, que no reflejaban contracciones, pasamos al ecógrafo y ahí es cuándo vino la sorpresa.
Para variar seguimos sin verle la cara, no hay manera, no se deja, sobre la semana 20 se intuyó un poco la naricilla desde arriba, pero es el único rasgo que hemos podido ver. Va dos semanas de desarrollo por delante de mis semanas de embarazo, mide 33 centímetros y pesa 1 kilo 250 gramos !!!
La doctora dijo que parecía un pequeño elefantito, y de ahí ya se le quedó el mote. Madre mía, según la página bebesymas.com semana 25 a éstas alturas del embarazo el bebé debería pesar entre 700 y 800 gramos. Esa diferencia de peso, sumado al avanzado desarrollo que lleva hizo que volvieran a mi los miedos y las prisas, pero eso da para otro post, así que os lo cuento más adelante...
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jueves, 24 de marzo de 2016
Semana 21 y yo sin matrona.
Al empezar la semana 21 empecé a obsesionarme con el tiempo. Me entraron las prisas, tenía que comprar el carro, la sillita del coche, la ropa, la cuna... y si a todo eso le añadíamos que estábamos inmersos en la búsqueda de piso era un estrés continuo pensando en que se me iba a acabar el tiempo y que no tenía nada organizado.
No sé como paparockero me aguantaba, había veces que no me aguantaba ni yo, pero día si, día también me le llevaba a ver cosas de niño, de tienda en tienda comprando precios y calidades, haciendo números a todas horas...
Cuando vivíamos en Nürnberg todo este estrés se había solucionado yendo a tomar un café con la tiaenfermera, así que respiré bien hondo, cogí el teléfono y rezando para que la pillara en un huequito libre de su ajetreada vida enfermeril la expuse mi mayor preocupación. NO TENGO MATRONA!! y es que como ya os he dicho en anteriores ocasiones, aquí, en Alemania, tú te buscas tu equipo médico, a veces es un punto a favor, a veces es una soberana puñeta, y más siendo primeriza y no sabiendo exactamente cuál es su labor.
Menos mal que la tiaenfermera me conoce y me tiene tanta paciencia o más que paparockero, vaya dos soles. Me explicó que la matrona me haría un control del embarazo, me resolvería las dudas, me ayudaría a mejorar hábitos..., vamos, lo que estaba haciendo mi ginecóloga. Y que después del parto me ayudaría con los cuidados del niño hasta que tuviera un mes que ya le atendería el pediatra, que me ayudaría con la lactancia, con los cuidados en general.
La charla me vino muy bien, pero yo seguía preocupada, si no tenía matrona, quién me iba a ayudar a la hora del parto? Tiaenfermera se reía y me dijo que cada hospital tiene sus matronas, que no me preocupara por eso que el no tener una matrona de apoyo en casa no suponía que me iba a ver yo sola en el paritorio.
Después de hablarlo todo la verdad es que me sentí un poco idiota, pero como las diferencias entre la sanidad aquí y la sanidad en España son tantas hay veces que no sé muy bien por dónde me da el aire.
No sé como paparockero me aguantaba, había veces que no me aguantaba ni yo, pero día si, día también me le llevaba a ver cosas de niño, de tienda en tienda comprando precios y calidades, haciendo números a todas horas...
Cuando vivíamos en Nürnberg todo este estrés se había solucionado yendo a tomar un café con la tiaenfermera, así que respiré bien hondo, cogí el teléfono y rezando para que la pillara en un huequito libre de su ajetreada vida enfermeril la expuse mi mayor preocupación. NO TENGO MATRONA!! y es que como ya os he dicho en anteriores ocasiones, aquí, en Alemania, tú te buscas tu equipo médico, a veces es un punto a favor, a veces es una soberana puñeta, y más siendo primeriza y no sabiendo exactamente cuál es su labor.
Menos mal que la tiaenfermera me conoce y me tiene tanta paciencia o más que paparockero, vaya dos soles. Me explicó que la matrona me haría un control del embarazo, me resolvería las dudas, me ayudaría a mejorar hábitos..., vamos, lo que estaba haciendo mi ginecóloga. Y que después del parto me ayudaría con los cuidados del niño hasta que tuviera un mes que ya le atendería el pediatra, que me ayudaría con la lactancia, con los cuidados en general.
La charla me vino muy bien, pero yo seguía preocupada, si no tenía matrona, quién me iba a ayudar a la hora del parto? Tiaenfermera se reía y me dijo que cada hospital tiene sus matronas, que no me preocupara por eso que el no tener una matrona de apoyo en casa no suponía que me iba a ver yo sola en el paritorio.
Después de hablarlo todo la verdad es que me sentí un poco idiota, pero como las diferencias entre la sanidad aquí y la sanidad en España son tantas hay veces que no sé muy bien por dónde me da el aire.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Niño o niña?
A la vuelta de las vacaciones también tocó volver a la consulta.
Después de contar la noticia en casa todo parecía mas real, al menos, yo hasta ese momento no empecé a creerme que era verdad, que íbamos a ser papás y que teníamos que hacer cosas al respecto.
Pero de momento la mayor preocupación que teníamos paparockero y yo era picarnos el uno al otro por si sería niño o niña. A ambos nos daba igual el sexo de nuestro bichito y hacía años que teníamos los nombres elegidos así que ese no era tampoco problema, pero nos gustaba especular, paparockero prefería un niño, y yo por llevar la contraria, una niña.
No sabíamos si se iba a poder ver tan pronto, ni si se dejaría ver, así que tampoco estábamos muy nerviosos, después de las preguntas de rutina pasamos al ecógrafo con tal suerte que la primera imagen que salió nos desvelaba el sexo de manera clara, así que estamos orgullosos de decir que vamos a ser los padres de un pequeño bichito que se llamará Etel.
Etel, y os preguntaréis de dónde hemos sacado el nombrecito, pues bien, paparockero y yo teníamos claro que no queríamos poner a nuestros hijos nombres comunes, porque ambos dos tenemos nombres de esos que suenan por la calle y se giran cinco, así que nos pusimos a buscar.
Por separado, cada uno elaboró dos listas, una con nombres para niño y otro con nombres para niña y cuando hubimos acabado las pusimos en común. El nombre de niña le escogimos relativamente rápido, pero el de niño, uy madre, a paparockero no le gustaban los nombres de mi lista, y a mi los de la suya me parecían demasiado raros.
Al final acabé eligiendo el nombre que menos mal me sonaba. Si, tal cual, porque paparockero en su afán de ser original escogió nombres de dioses nórdicos, de origen finlandés, etcétera (vamos, que había alguno que tenía más consonantes que un estornudo).
Pero para ser sinceros he de decir, que no se si a fuerza de escucharlo, o porque he tenido años para hacerme a la idea, he de reconocer que ahora mismo no me imagino llamar a mi bichito de otra forma.
Después de contar la noticia en casa todo parecía mas real, al menos, yo hasta ese momento no empecé a creerme que era verdad, que íbamos a ser papás y que teníamos que hacer cosas al respecto.
Pero de momento la mayor preocupación que teníamos paparockero y yo era picarnos el uno al otro por si sería niño o niña. A ambos nos daba igual el sexo de nuestro bichito y hacía años que teníamos los nombres elegidos así que ese no era tampoco problema, pero nos gustaba especular, paparockero prefería un niño, y yo por llevar la contraria, una niña.
No sabíamos si se iba a poder ver tan pronto, ni si se dejaría ver, así que tampoco estábamos muy nerviosos, después de las preguntas de rutina pasamos al ecógrafo con tal suerte que la primera imagen que salió nos desvelaba el sexo de manera clara, así que estamos orgullosos de decir que vamos a ser los padres de un pequeño bichito que se llamará Etel.
Por separado, cada uno elaboró dos listas, una con nombres para niño y otro con nombres para niña y cuando hubimos acabado las pusimos en común. El nombre de niña le escogimos relativamente rápido, pero el de niño, uy madre, a paparockero no le gustaban los nombres de mi lista, y a mi los de la suya me parecían demasiado raros.
Al final acabé eligiendo el nombre que menos mal me sonaba. Si, tal cual, porque paparockero en su afán de ser original escogió nombres de dioses nórdicos, de origen finlandés, etcétera (vamos, que había alguno que tenía más consonantes que un estornudo).
Pero para ser sinceros he de decir, que no se si a fuerza de escucharlo, o porque he tenido años para hacerme a la idea, he de reconocer que ahora mismo no me imagino llamar a mi bichito de otra forma.
Navidades, en España?
En la semana 12+4 tanto paparockero como aquí una servidora estábamos sufriendo un ataque de pánico por dentro.
Era un lunes de diciembre, el lunes 21 de diciembre para ser más concretos y estábamos muy impacientes por ver a nuestro bichito, pero sobretodo estábamos impacientes por saber si la doctora nos iba a dar el visto bueno para poder volar al día siguiente y así pasar las navidades en España con la familia.
Entramos en la consulta y después de las preguntas de rigor sobre como me había ido desde la última visita pasamos al ecógrafo.
Cuando esa figura apareció ante mis ojos no me lo podía creer, ya era toda una personita, y para ser sinceros no era para nada como me la había imaginado, me había imaginado lo típico, un bebé cabezón y no muy largo, pero no, nada de eso, fue tan bonito, estaba tan emocionada que no me paré a mirar la cara que tenía paparockero así que no os lo puedo contar.
Después de las correspondientes mediciones llegó el momento clave de la visita, y no es que una complicación, o una negativa de la doctora nos obligara a cambiar de planes y recorrer más de dos mil kilómetros en coche, que tampoco iba a ser la primera vez. El mayor inconveniente venía porque tanto los padres de paparockero como los míos sabían que íbamos en avión, los horarios, teníamos a alguien que nos recogería en el aeropuerto, etcétera, sino que cambiar el itinerario a última hora requeriría dar demasiadas explicaciones y levantaría sospechas y especulaciones sobre el por qué habíamos decidido no volar en el último momento.
Desde el momento que nos enteramos que ya éramos una familia de 5 decidimos esperar a contárselo a los abuelos hasta superar el primer trimestre, ya que la fecha coincidía con Navidad y nos hacía ilusión ver su reacción.
Pero seguíamos siendo un matojo de nervios hasta que la doctora nos dijo que todo estaba correctamente, habíamos superado el primer trimestre con éxito, el bichito estaba sano y fuerte y no había inconvenientes en volar.
El pequeño iba a hacer su primer viaje, y a casa nada más y nada menos.
Era un lunes de diciembre, el lunes 21 de diciembre para ser más concretos y estábamos muy impacientes por ver a nuestro bichito, pero sobretodo estábamos impacientes por saber si la doctora nos iba a dar el visto bueno para poder volar al día siguiente y así pasar las navidades en España con la familia.
Entramos en la consulta y después de las preguntas de rigor sobre como me había ido desde la última visita pasamos al ecógrafo.
Después de las correspondientes mediciones llegó el momento clave de la visita, y no es que una complicación, o una negativa de la doctora nos obligara a cambiar de planes y recorrer más de dos mil kilómetros en coche, que tampoco iba a ser la primera vez. El mayor inconveniente venía porque tanto los padres de paparockero como los míos sabían que íbamos en avión, los horarios, teníamos a alguien que nos recogería en el aeropuerto, etcétera, sino que cambiar el itinerario a última hora requeriría dar demasiadas explicaciones y levantaría sospechas y especulaciones sobre el por qué habíamos decidido no volar en el último momento.
Desde el momento que nos enteramos que ya éramos una familia de 5 decidimos esperar a contárselo a los abuelos hasta superar el primer trimestre, ya que la fecha coincidía con Navidad y nos hacía ilusión ver su reacción.
Pero seguíamos siendo un matojo de nervios hasta que la doctora nos dijo que todo estaba correctamente, habíamos superado el primer trimestre con éxito, el bichito estaba sano y fuerte y no había inconvenientes en volar.
El pequeño iba a hacer su primer viaje, y a casa nada más y nada menos.
Semana 10.
La semana 10 volvimos a la consulta con la sensación de que el tiempo avanzaba muy deprisa y estábamos más en esa sala de espera que en nuestra propia casa, pero siempre merecía la pena por ver a nuestro pequeño bichito.
Si en la semana 7 nos sorprendió con su crecimiento ésta vez tampoco defraudó. Ya era toda una ranita.
Después del control de rigor y la conveniente ecografía salimos de la consulta con una nueva receta, mis niveles de hormona tiroidea estaban fuera de lo normal así que había que regularlo.
Paparockero se burlaba diciendo que entre la progesterona, el ácido fólico, la vitamina D y ahora con la tiroxina parecía una pastillera, y la verdad no se equivocaba mucho, tenía que tomarme una por la mañana, dos con la comida y otra a la noche, era un no parar.
En ésta consulta me dieron también los resultados del análisis de la toxoplasmosis, que dieron negativos, eso quería decir que no había pasado nunca la enfermedad y por lo tanto no tenía anticuerpos. Ésto básicamente significaba que no podía comer embutido crudo (después de navidades me enteré de que si lo congelaba debidamente si podía disfrutar de un buen bocadillo de jamón), que debía cocinar bien la carne y dejar que paparockero se encargara de la limpieza de los areneros y de las gatunas.
Al pobre paparockero a éstas alturas ya le tenía hasta el moño, ya que las únicas nauseas que me dieron en el embarazo fueron el olor del bacalao al cocerse, que una vez cocinado no, el tabaco, como ya sabéis y los productos de limpieza, especialmente los del baño (limpiacristales, pato wc, antical...). Esos olores eran los únicos que me afectaban, pero ni usando mascarilla conseguía aplacarlos, así que paparockero, con todo su amor y comprensión se tuvo que hacer responsable del baño, zona que usualmente estaba entre las mías en el reparto de tareas. Pero no quedaba ahí la cosa, tenía que dejarlo a mi gusto.
Se merece un monumento por la paciencia que tuvo cada vez que le sacaba fallos o le señalaba una marca del trapo en el espejo...
Si en la semana 7 nos sorprendió con su crecimiento ésta vez tampoco defraudó. Ya era toda una ranita.
Después del control de rigor y la conveniente ecografía salimos de la consulta con una nueva receta, mis niveles de hormona tiroidea estaban fuera de lo normal así que había que regularlo.
Paparockero se burlaba diciendo que entre la progesterona, el ácido fólico, la vitamina D y ahora con la tiroxina parecía una pastillera, y la verdad no se equivocaba mucho, tenía que tomarme una por la mañana, dos con la comida y otra a la noche, era un no parar.
En ésta consulta me dieron también los resultados del análisis de la toxoplasmosis, que dieron negativos, eso quería decir que no había pasado nunca la enfermedad y por lo tanto no tenía anticuerpos. Ésto básicamente significaba que no podía comer embutido crudo (después de navidades me enteré de que si lo congelaba debidamente si podía disfrutar de un buen bocadillo de jamón), que debía cocinar bien la carne y dejar que paparockero se encargara de la limpieza de los areneros y de las gatunas.
Al pobre paparockero a éstas alturas ya le tenía hasta el moño, ya que las únicas nauseas que me dieron en el embarazo fueron el olor del bacalao al cocerse, que una vez cocinado no, el tabaco, como ya sabéis y los productos de limpieza, especialmente los del baño (limpiacristales, pato wc, antical...). Esos olores eran los únicos que me afectaban, pero ni usando mascarilla conseguía aplacarlos, así que paparockero, con todo su amor y comprensión se tuvo que hacer responsable del baño, zona que usualmente estaba entre las mías en el reparto de tareas. Pero no quedaba ahí la cosa, tenía que dejarlo a mi gusto.
Se merece un monumento por la paciencia que tuvo cada vez que le sacaba fallos o le señalaba una marca del trapo en el espejo...
Semana 7.
Una semana después ya empezábamos a asimilar un poco más lo que estaba pasando.
En la séptima semana volvimos a la consulta para recoger los resultados de los análisis inciales que me hicieron. Como siempre nada más llegar me pesaron, me tomaron la tensión y me hicieron un análisis de orina.
Ya una vez en la consulta, la doctora me explicó que en mis análisis la vitamina D había salido por debajo de los parámetros normales así que tenía que incorporar una pastilla nueva a mi rutina. Explicado ésto me preguntó por mi estado, si tenía nauseas o vómitos y, la verdad, es que aparte de tener mucho sueño no tenía mayores síntomas.
Aclarada ésta parte pasamos al ecógrafo y vimos al bichito. Ese pequeño borrón había duplicado su tamaño en una semana, fue muy emocionante, nosotros esperábamos ver otra vez un garbancito y vimos esa sombra tan grande. Paparockero estaba muy emocionado, y qué os voy a decir yo, me parecía asombroso el cambio que había dado en tan poco tiempo, no podía dejar de pensar que dentro de poco esa manchita se iba a convertir en un precioso bebote.
En la séptima semana volvimos a la consulta para recoger los resultados de los análisis inciales que me hicieron. Como siempre nada más llegar me pesaron, me tomaron la tensión y me hicieron un análisis de orina.
Ya una vez en la consulta, la doctora me explicó que en mis análisis la vitamina D había salido por debajo de los parámetros normales así que tenía que incorporar una pastilla nueva a mi rutina. Explicado ésto me preguntó por mi estado, si tenía nauseas o vómitos y, la verdad, es que aparte de tener mucho sueño no tenía mayores síntomas.
Aclarada ésta parte pasamos al ecógrafo y vimos al bichito. Ese pequeño borrón había duplicado su tamaño en una semana, fue muy emocionante, nosotros esperábamos ver otra vez un garbancito y vimos esa sombra tan grande. Paparockero estaba muy emocionado, y qué os voy a decir yo, me parecía asombroso el cambio que había dado en tan poco tiempo, no podía dejar de pensar que dentro de poco esa manchita se iba a convertir en un precioso bebote.
Primera visita.
Allí estábamos paparockero y yo, esperando con una sonrisa de oreja a oreja, temblando hasta los pelos de las cejas y rellenando ese formulario estándar de "fecha del primer periodo, fecha del último periodo, que método anticonceptivo utiliza?..."
Cuando entregamos el formulario me tomaron la tensión, me pesaron y me hicieron un análisis de orina, después de un ratito de espera pasamos a la consulta, la doctora, una mujer de, más avanzada que mediana edad, con cara de abuelita adorable me echó una bronca tremenda por fumar sabiendo que estaba embarazada, nos hizo unas cuantas preguntas más y pasamos al reconocimiento y posteriormente a la primera ecografía.
Nuestra cara al ver por primera vez a lo que a partir de ese momento sería nuestro bicho, bichito para paparockero, lo expresaba todo, la emoción de haberlo conseguido, el pánico de no saber que vendría después y el temor de que todo fuera bien.
La doctora dijo que todo estaba en orden, que aunque la fecha del último periodo indicaba que más, nunca he sido muy regular, ella aseguraba que estábamos de 6 semanas, que tenía que empezar a tomar ácido fólico y me dio también unas cápsulas de progesterona, que debía vigilar lo que comía, dejar el alcohol, que aunque nunca he sido de beber en exceso alguna cervecita o algún cóctel si me gustan de vez en cuando; obviamente, dejar de fumar, moderar el ejercicio que pudiera ser perjudicial, seguir una dieta sana, etcétera...
Salimos de la consulta con un millón de dudas, de preguntas, de miedos, pero sobretodo con la satisfacción y la alegría de que por fin, después de tiempo intentándolo, íbamos a ser papás!
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