Todos estamos de acuerdo en que el embarazo es una época preciosa, venga de la forma que venga o como venga, da igual si ha costado conseguirlo, si ha venido sin planear, si es un embarazo idílico de éstos que puedes llevar unos taconazos de 15 centímetros todo el día sin inmutarte, o si apenas te puedes mover del baño por los vómitos... Pero nadie nos cuenta una de las partes fundamentales del embarazo, los miedos.
Por experiencias cercanas he visto que no soy la única a la que afectan, y que da igual si eres primeriza o si es tu quinto hijo, que vas a pasarte medio embarazo asustada y el otro medio preocupada.
Hoy, el elefantito y yo cumplimos 27 semanas y anoche no pude pegar ojo precisamente por eso. He de reconocer que tengo miedo, que llevo teniendo miedo desde que me dio esa arcada en el coche y que es probable que ese miedo me acompañe por el resto de mi vida.
Paparockero y yo llevábamos un año intentando quedarnos embarazados sin éxito, luego llegó la mudanza de Nürnberg a Berlín y esos 4 meses siguientes viéndonos sólo los fines de semana, en los que obviamente no estábamos pensando en el embarazo, si no más bien en cómo llegar a fin de mes teniendo que pagar dos alquileres.
Al finalizar mi primer mes ya instalada en Berlín empezábamos a respirar, la economía familiar volvía a estabilizarse, ya no había dos alquileres, con todo lo que eso conlleva, y volvíamos a poder ir a comprar sin hacer malabares para comer todo el mes. Aún no lo sabíamos pero ya éramos tres.
A finales de octubre supimos que nuestro sueño se había echo realidad. Y ahí empezaron mis miedos. Es el momento ideal? paparockero cumple 29 el mes que viene y yo dentro de tres los 24, no será demasiado pronto? nos habremos precipitado? lo habremos pensado bien? no siento nada, irá todo como tiene que ir? estará sano? superaré el primer trimestre? cómo será el embarazo? será tan horrible como dicen? estaré todo el día martirizada por las náuseas?
Sólo habían pasado horas desde que me había echo el segundo test que dio positivo y ya me estaba entrando el agobio.
A la semana vimos ese pequeño huevito, esa confirmación de que todo era real, que no había equivocaciones, que nuestro bebé estaba ahí dentro esperándonos, llenándonos de amor e ilusión, decidimos no contar nada a nadie por la distancia, por si algo salía mal no ir regalando disgustos a la familia, que, al estar tan lejos tampoco podían hacer nada.
Siguieron los miedos según pasaban las semanas, la noche antes de una nueva revisión dormir era misión imposible. Estará bien?, estará creciendo?, mis niveles de hormonas, vitaminas, anticuerpos, etcétera, serán los idóneos?, el tiempo que no he sabido que estaba conmigo le habrán afectado las copas y el tabaco?, superaré el primer trimestre?, cómo se lo tomarán mis padres? y mis suegros?
Superamos el primer trimestre, contamos la noticia y todos la acogieron con alegría y mucho, mucho cariño, al poco empezó a notarse que nuestro bichito se hacía grande, ya podía dar pataditas que a mamá la hacían inmensamente feliz, esas pequeños movimientos calmaron mucho las angustias de mi corazón, sabía que si se movía al menos estaba bien, seguía vivo aunque aún fuera imperceptible para el mundo.
Aparecieron miedos nuevos. Cuánto tarda en llegar el carrito?, cuál queremos? y la sillita del coche?, tenemos que mirar cunas?, en éste piso no cabemos, y es un cuarto sin ascensor!, hay que buscar piso pero ya. Tengo que hacer una lista con todo lo que necesito (soy la loca de las listas)...
Paparockero me acompañaba de tienda en tienda mirando cosas, comprando precios, dando vueltas y volviéndolo loco. Sé que lo hacía, y lo hace para mantenerme algo más tranquila y que deje de ponerle la cabeza como un bombo, pero el pobre ni con ésas se libra.
Encontramos piso, encargamos el carro, un familiar nos iba a dejar la cuna y nos la traerían mis suegros que vendrán poco antes de la fecha prevista de parto, los números salían, la única pega era que el piso le tendremos que amueblar por partes y a meses, pero no nos importaba, cocina teníamos y después iríamos a por la lavadora, aquí hay lavanderías en cada esquina así que podemos sobrevivir un poco más sin ella.
En la semana 25 nos dijeron que el niño estaba muy grande, ayer subí el post en el que os lo contaba, la doctora nos lo dio, a entender, nosotros lo supusimos, la familia "nos lo corroboró", Etel se va a adelantar, igual no tanto como para ser prematuro, pero si es posible que no llegue a la semana 40, vosotros me habéis comentado lo mismo y yo me vuelvo a agobiar, tengo una caja de ropa a la que quitar etiquetas, que lavar, tender y planchar, biberones y chupetes por esterilizar, es pronto para preparar las bolsas para el hospital? hoy empezamos el séptimo mes, paparockero nació al octavo, debo dejarlo ya todo preparado?, aún no he elegido hospital, y hasta la semana 30 no puedo tramitar la admisión, y si escojo un hospital cerca de la casa nueva y me pongo de parto antes de mudarnos? tendré un parto de los de visto y no visto o podré recorrer tranquilamente los 20 kilómetros hasta el hospital?, si el niño nace muy grande será un parto difícil?, tendrán que hacerme una episiotomía?, me desgarraré? o tendrán que sacármelo por cesárea? me da pánico la episiotomía, prefiero mil veces antes una cesárea. Pero ahora que recuerdo, a mi prima la pusieron una carretera de grapas y me da grima sólo recordarlo...
Cada día se apaciguan dos miedos y mi cabeza inventa otros tres, y eso que no me ha dado por pensar en una vez que el niño ya esté aquí, si sabré cuidarlo, si seré una buena madre, si lo oiré por la noche cuando llora...
Por favor hacedme saber que no estoy loca y contadme vuestros miedos e inquietudes.
jueves, 31 de marzo de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
Prueba del azúcar y primeros monitores.
En la semana 25 tenemos la famosa prueba del azúcar o test de O'Sullivan. Yo no os voy a contar en qué es lo que mide, como se trata si ha dado positiva o todo eso, porque no soy una experta y en éste blog hablo de mi experiencia personal, no copio y pego de wikipedia para cubrir las lagunas de mi conocimiento, porque respecto a esta prueba sé lo que todas, mide el azúcar para ver si hay o no diabetes gestacional y depende los resultados te ponen una dieta específica, insulina o lo que corresponda, pero no puedo decir más porque desconozco las variables de los resultados y como ya he dicho no soy una experta.
En mi experiencia puedo decir que paparockero pidió el día en el trabajo para venir conmigo porque no se quiere, ni se ha perdido una consulta, fuimos a primerísima hora, con un hambre de mil demonios y ya concienciados de que es una prueba horrible, de que el líquido sabe fatal y que todo el mundo reza para que salga bien y no tengan que repetirla.
Después del análisis de orina, me pesaran y me tomaran la tensión la enfermera vino a la salita donde estaba con un vaso de agua lleno de azúcar y un botecito con limón exprimido por si me quería echar un poco. La verdad me extrañó, pero como ya todos sabemos "Alemania is diferent", me tomé el mejunje, la verdad no fue para tanto, también repito, sólo era agua con azúcar y unas gotas de limón, y me pasaron a otra sala, me iban a hacer mis primeros monitores. Iba a ser la primera vez que escuchara a mi bebé, estaba super emocionada.
La verdad costó un montón encontrar el corazón del bichito, pero finalmente ahí estaba, casi se me escapa una lagrimita, fue un momento precioso la verdad, casi equiparable a la primera ecografía.
En consulta nos dijeron que los monitores salían bien, que no reflejaban contracciones, pasamos al ecógrafo y ahí es cuándo vino la sorpresa.
Para variar seguimos sin verle la cara, no hay manera, no se deja, sobre la semana 20 se intuyó un poco la naricilla desde arriba, pero es el único rasgo que hemos podido ver. Va dos semanas de desarrollo por delante de mis semanas de embarazo, mide 33 centímetros y pesa 1 kilo 250 gramos !!!
La doctora dijo que parecía un pequeño elefantito, y de ahí ya se le quedó el mote. Madre mía, según la página bebesymas.com semana 25 a éstas alturas del embarazo el bebé debería pesar entre 700 y 800 gramos. Esa diferencia de peso, sumado al avanzado desarrollo que lleva hizo que volvieran a mi los miedos y las prisas, pero eso da para otro post, así que os lo cuento más adelante...
En mi experiencia puedo decir que paparockero pidió el día en el trabajo para venir conmigo porque no se quiere, ni se ha perdido una consulta, fuimos a primerísima hora, con un hambre de mil demonios y ya concienciados de que es una prueba horrible, de que el líquido sabe fatal y que todo el mundo reza para que salga bien y no tengan que repetirla.
Después del análisis de orina, me pesaran y me tomaran la tensión la enfermera vino a la salita donde estaba con un vaso de agua lleno de azúcar y un botecito con limón exprimido por si me quería echar un poco. La verdad me extrañó, pero como ya todos sabemos "Alemania is diferent", me tomé el mejunje, la verdad no fue para tanto, también repito, sólo era agua con azúcar y unas gotas de limón, y me pasaron a otra sala, me iban a hacer mis primeros monitores. Iba a ser la primera vez que escuchara a mi bebé, estaba super emocionada.
La verdad costó un montón encontrar el corazón del bichito, pero finalmente ahí estaba, casi se me escapa una lagrimita, fue un momento precioso la verdad, casi equiparable a la primera ecografía.
En consulta nos dijeron que los monitores salían bien, que no reflejaban contracciones, pasamos al ecógrafo y ahí es cuándo vino la sorpresa.
Para variar seguimos sin verle la cara, no hay manera, no se deja, sobre la semana 20 se intuyó un poco la naricilla desde arriba, pero es el único rasgo que hemos podido ver. Va dos semanas de desarrollo por delante de mis semanas de embarazo, mide 33 centímetros y pesa 1 kilo 250 gramos !!!
La doctora dijo que parecía un pequeño elefantito, y de ahí ya se le quedó el mote. Madre mía, según la página bebesymas.com semana 25 a éstas alturas del embarazo el bebé debería pesar entre 700 y 800 gramos. Esa diferencia de peso, sumado al avanzado desarrollo que lleva hizo que volvieran a mi los miedos y las prisas, pero eso da para otro post, así que os lo cuento más adelante...
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viernes, 25 de marzo de 2016
Receta de Tortitas.
Lo prometido es deuda así que aquí os dejo la receta de las tortitas que os enseñé ayer.
Necesitaremos:
- 200 gramos de harina.
- 50 gramos de azúcar.
- 1 cucharada de postre de miel.
- 2 huevos grandes.
- 1 cucharada de postre de levadura.
- 1 pellizco de sal.
- 75 mililitros de agua.
A cocinar:
Lo primero que tenemos que hacer es echar los huevos, el azúcar, la miel y el pellizquito de sal en un recipiente hondo y batirlo bien. Yo soy partidaria de batir a mano con unas barillas, pero también se pueden utilizar unas barillas elécticas.
En el momento en el que la mezcla espume añadimos el agua y seguimos batiendo.
A continuación vamos tamizando e incorporando la harina y la levadura. Tamizar ésta mezcla hace que el resultado, de cualquier receta, sea más esponjoso.
Cuando hayamos incorporado todos los ingredientes lo dejamos reposar durante media hora para que la levadura cumpla su función. A mi, personalmente, me gusta dejarlo cubierto con un trapo de cocina, pero no es indispensable.
Pasada esa media hora escogeremos una sartén, plancha o crepera antiadherente, esto es muy importante para que no se nos destrocen las tortitas al darlas la vuelta, si no tenemos sartén antiadherente podemos echar unas gotitas de aceite y luego secarlas con papel de cocina. El aceite, al contrario que la mantequilla, no nos cambiará el sabor de la masa, pero habrá que estar muy pendientes de que la sartén permanezca engrasada.
Ponemos la sartén a fuego bajo/medio, esto hay que irlo tanteando porque cada cocina es diferente, lo importante es que se nos dore por fuera y no se quede cruda por dentro.
Yo utilizo un cazo para echar la mezcla a la sartén, así como para irlas redondeando con el mismo, pero podéis utilizar el instrumento con el que más cómodas os encontréis.
Cuando la masa empiece a burbujear es hora de dar la vuelta a nuestras tortitas y dejar que se hagan por el otro lado.
Paparockero y yo nos las solemos comer con un chorrito de miel por encima, pero se le puede echar sirope, chocolate, mermelada... eso ya va a gusto de cada uno.
Si os sobran tortitas la mejor forma de conservarlas es tapadas, bien con una tartera, con una tapa para microondas o con un trozo de papel de plata, lo importante es que no estén al aire porque se quedarían duras.
Hay gente que opta por congelarlas y a la hora de consumirlas darlas un golpe de calor en la sartén, nunca lo he probado, pero me han dicho que se conservan perfectamente.
Ya sabéis que si os animáis a preparar éstas deliciosas tortitas me gustaría saber qué tal os ha ido, si os ha parecido difícil, si os han gustado, etcétera. Y no os preocupéis si no os salen a la primera, la primera vez que yo las hice fue un completo desastre, no me apañaba para echar la masa, lo me quedaban redondas, unas me quedaban blancas y otras demasiado negras... En resumen, con la práctica será más fácil y encontraréis la forma de hacerlo cómodo para vosotras.
Un besazo enorme y espero vuestras fotos y comentarios tanto aquí como en Instagram.
Necesitaremos:
- 200 gramos de harina.
- 50 gramos de azúcar.
- 1 cucharada de postre de miel.
- 2 huevos grandes.
- 1 cucharada de postre de levadura.
- 1 pellizco de sal.
- 75 mililitros de agua.
A cocinar:
Lo primero que tenemos que hacer es echar los huevos, el azúcar, la miel y el pellizquito de sal en un recipiente hondo y batirlo bien. Yo soy partidaria de batir a mano con unas barillas, pero también se pueden utilizar unas barillas elécticas.
En el momento en el que la mezcla espume añadimos el agua y seguimos batiendo.
A continuación vamos tamizando e incorporando la harina y la levadura. Tamizar ésta mezcla hace que el resultado, de cualquier receta, sea más esponjoso.
Cuando hayamos incorporado todos los ingredientes lo dejamos reposar durante media hora para que la levadura cumpla su función. A mi, personalmente, me gusta dejarlo cubierto con un trapo de cocina, pero no es indispensable.
Pasada esa media hora escogeremos una sartén, plancha o crepera antiadherente, esto es muy importante para que no se nos destrocen las tortitas al darlas la vuelta, si no tenemos sartén antiadherente podemos echar unas gotitas de aceite y luego secarlas con papel de cocina. El aceite, al contrario que la mantequilla, no nos cambiará el sabor de la masa, pero habrá que estar muy pendientes de que la sartén permanezca engrasada.
Ponemos la sartén a fuego bajo/medio, esto hay que irlo tanteando porque cada cocina es diferente, lo importante es que se nos dore por fuera y no se quede cruda por dentro.
Yo utilizo un cazo para echar la mezcla a la sartén, así como para irlas redondeando con el mismo, pero podéis utilizar el instrumento con el que más cómodas os encontréis.
Cuando la masa empiece a burbujear es hora de dar la vuelta a nuestras tortitas y dejar que se hagan por el otro lado.
Paparockero y yo nos las solemos comer con un chorrito de miel por encima, pero se le puede echar sirope, chocolate, mermelada... eso ya va a gusto de cada uno.
Si os sobran tortitas la mejor forma de conservarlas es tapadas, bien con una tartera, con una tapa para microondas o con un trozo de papel de plata, lo importante es que no estén al aire porque se quedarían duras.
Hay gente que opta por congelarlas y a la hora de consumirlas darlas un golpe de calor en la sartén, nunca lo he probado, pero me han dicho que se conservan perfectamente.
Ya sabéis que si os animáis a preparar éstas deliciosas tortitas me gustaría saber qué tal os ha ido, si os ha parecido difícil, si os han gustado, etcétera. Y no os preocupéis si no os salen a la primera, la primera vez que yo las hice fue un completo desastre, no me apañaba para echar la masa, lo me quedaban redondas, unas me quedaban blancas y otras demasiado negras... En resumen, con la práctica será más fácil y encontraréis la forma de hacerlo cómodo para vosotras.
Un besazo enorme y espero vuestras fotos y comentarios tanto aquí como en Instagram.
jueves, 24 de marzo de 2016
Clases de madre?
Llegamos a la semana 22, ya empezamos nuestro recorrido por el sexto mes. Parece que fue ayer cuando vimos a nuestro bichito por primera vez y ya es todo un hombrecito que nos patea la vejiga nos divierte cuando le da hipo y toda la barriguita tiemba.
Personalmente yo llegué a la semana 22 con los agobios de la semana pasada, el tiempo se nos echaba encima y seguíamos sin encontrar un piso que se adaptara a las necesidades de ésta familia de 5, pero también me dio por pensar en la clase de madre que iba a ser. No sé por qué me dio por ahí, pero me empecé a sentir un poco insegura.
Habíamos hablado del tema y preferíamos no llevar al bichito a la guardería si no era indispensable, en casa el que cocina es paparockero, porque aparte de que le encanta, se le da de maravilla y yo me veía como la típica madre de telenovela que sólo tiene que estar pendiente de su hijo y no hace nada más que observarle todo el día, llevarle y traerle al parque y no separarse de él ni un segundo. Que no me parece mal, pero no me veo, yo siempre he sido muy activa, me gusta el deporte, la repostería, hacer la casa, estar entretenida en general, los días que tengo que estarme todo el tiempo sentada en una silla delante del ordenador me vuelven loca, siento que, aunque haya echo un millón de cosas, no he aprovechado el día.
Ahí se encendió una bombilla en mi cabeza, la repostería. Siempre me ha gustado hacer tartas y todo lo que sea dulce, todo empezó porque paparockero no tiene mano y si no era para hacer algún postre no me dejaba entrar a la cocina, y la verdad es que con la excusa había acumulado en unos años cientos de recetas.
En ese momento se me apareció la imagen de la madre americana que se levanta dos horas antes que el resto de la casa para preparar el desayuno y estar estupenda para cuando la casa se pusiera en marcha y que a la hora de la merienda había preparado algo delicioso y seguía estupenda, y lo más importante, no parecía que hubiera pasado un huracán por la cocina. Ese tipo de madre me gustaba más, y sabía que a paparockero le gustaría aún más, así que desempolvé el viejo libro de recetas que me regaló paparockero hacía unos años, que no era más que un libro en blanco en el que yo iba apuntando mis recetas favoritas, aunque he de reconocer, que al final acabo apuntándolas siempre en folios sueltos.
Ese fin de semana no podía dormir así que me levanté y preparé unas deliciosas tortitas para desayunar, paparockero nada más despertarse y oler ya se levantó con una sonrisa. Definitivamente ésa es la clase de madre que quiero ser, la que consigue que su familia se despierte cada día con una sonrisa.
Semana 21 y yo sin matrona.
Al empezar la semana 21 empecé a obsesionarme con el tiempo. Me entraron las prisas, tenía que comprar el carro, la sillita del coche, la ropa, la cuna... y si a todo eso le añadíamos que estábamos inmersos en la búsqueda de piso era un estrés continuo pensando en que se me iba a acabar el tiempo y que no tenía nada organizado.
No sé como paparockero me aguantaba, había veces que no me aguantaba ni yo, pero día si, día también me le llevaba a ver cosas de niño, de tienda en tienda comprando precios y calidades, haciendo números a todas horas...
Cuando vivíamos en Nürnberg todo este estrés se había solucionado yendo a tomar un café con la tiaenfermera, así que respiré bien hondo, cogí el teléfono y rezando para que la pillara en un huequito libre de su ajetreada vida enfermeril la expuse mi mayor preocupación. NO TENGO MATRONA!! y es que como ya os he dicho en anteriores ocasiones, aquí, en Alemania, tú te buscas tu equipo médico, a veces es un punto a favor, a veces es una soberana puñeta, y más siendo primeriza y no sabiendo exactamente cuál es su labor.
Menos mal que la tiaenfermera me conoce y me tiene tanta paciencia o más que paparockero, vaya dos soles. Me explicó que la matrona me haría un control del embarazo, me resolvería las dudas, me ayudaría a mejorar hábitos..., vamos, lo que estaba haciendo mi ginecóloga. Y que después del parto me ayudaría con los cuidados del niño hasta que tuviera un mes que ya le atendería el pediatra, que me ayudaría con la lactancia, con los cuidados en general.
La charla me vino muy bien, pero yo seguía preocupada, si no tenía matrona, quién me iba a ayudar a la hora del parto? Tiaenfermera se reía y me dijo que cada hospital tiene sus matronas, que no me preocupara por eso que el no tener una matrona de apoyo en casa no suponía que me iba a ver yo sola en el paritorio.
Después de hablarlo todo la verdad es que me sentí un poco idiota, pero como las diferencias entre la sanidad aquí y la sanidad en España son tantas hay veces que no sé muy bien por dónde me da el aire.
No sé como paparockero me aguantaba, había veces que no me aguantaba ni yo, pero día si, día también me le llevaba a ver cosas de niño, de tienda en tienda comprando precios y calidades, haciendo números a todas horas...
Cuando vivíamos en Nürnberg todo este estrés se había solucionado yendo a tomar un café con la tiaenfermera, así que respiré bien hondo, cogí el teléfono y rezando para que la pillara en un huequito libre de su ajetreada vida enfermeril la expuse mi mayor preocupación. NO TENGO MATRONA!! y es que como ya os he dicho en anteriores ocasiones, aquí, en Alemania, tú te buscas tu equipo médico, a veces es un punto a favor, a veces es una soberana puñeta, y más siendo primeriza y no sabiendo exactamente cuál es su labor.
Menos mal que la tiaenfermera me conoce y me tiene tanta paciencia o más que paparockero, vaya dos soles. Me explicó que la matrona me haría un control del embarazo, me resolvería las dudas, me ayudaría a mejorar hábitos..., vamos, lo que estaba haciendo mi ginecóloga. Y que después del parto me ayudaría con los cuidados del niño hasta que tuviera un mes que ya le atendería el pediatra, que me ayudaría con la lactancia, con los cuidados en general.
La charla me vino muy bien, pero yo seguía preocupada, si no tenía matrona, quién me iba a ayudar a la hora del parto? Tiaenfermera se reía y me dijo que cada hospital tiene sus matronas, que no me preocupara por eso que el no tener una matrona de apoyo en casa no suponía que me iba a ver yo sola en el paritorio.
Después de hablarlo todo la verdad es que me sentí un poco idiota, pero como las diferencias entre la sanidad aquí y la sanidad en España son tantas hay veces que no sé muy bien por dónde me da el aire.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Viaje en la semana 20.
Las navidades coinciden con mi cumpleaños, y el de paparockero había sido un par de meses antes así que, aprovechando las ocasión, mis suegros nos regalaron un fin de semana en Praga, el fin de semana de San Valentín más concretamente, así que hicimos la maleta y con mi barriguita de 20 semanas allá que nos fuimos.
Como íbamos en coche, de camino paramos en Dresde a ver un poco la zona del centro, dar un paseo por los alrededores del teatro, el castillo y la catedral, tomar un café, y lo que más nos importa a las embarazadas, hacer pis.
Que lata de vejiga, por favor.
La verdad es que lo único que puedo decir de Praga es que es una ciudad maravillosa para ver, puedes hacer un montón de cosas y perderte por sus calles paseando, hay que destacar el famosísimo rejo astronómico, que es visita obligada y a ser posible en el momento de dar las horas porque es todo un espectáculo y se llena de gente.
He de decir que nos queda pendiente volver alguna vez, porque mi estado no me permitió disfrutar de su gastronomía al 100%. El viernes según llegamos fuimos a comer y me pedí una especialidad checa deliciosa, que, por cortesía de mi querido bichito, me estuvo repitiendo todo el día y parte de la noche, así que opté por no arriesgarme demasiado con las comidas y no experimentar mucho que ya sabemos todos que el reflujo y la acidez, sobretodo por la noche, puede ser un tema un rato incómodo.
Hay que ver lo que cambian los viajes sólo por ese pequeñito que llevamos dentro, y las ganas que tenemos de que sea un poco grande para empezar a llevarle a conocer mundo con nosotros.
Como íbamos en coche, de camino paramos en Dresde a ver un poco la zona del centro, dar un paseo por los alrededores del teatro, el castillo y la catedral, tomar un café, y lo que más nos importa a las embarazadas, hacer pis.
Que lata de vejiga, por favor.
La verdad es que lo único que puedo decir de Praga es que es una ciudad maravillosa para ver, puedes hacer un montón de cosas y perderte por sus calles paseando, hay que destacar el famosísimo rejo astronómico, que es visita obligada y a ser posible en el momento de dar las horas porque es todo un espectáculo y se llena de gente.
He de decir que nos queda pendiente volver alguna vez, porque mi estado no me permitió disfrutar de su gastronomía al 100%. El viernes según llegamos fuimos a comer y me pedí una especialidad checa deliciosa, que, por cortesía de mi querido bichito, me estuvo repitiendo todo el día y parte de la noche, así que opté por no arriesgarme demasiado con las comidas y no experimentar mucho que ya sabemos todos que el reflujo y la acidez, sobretodo por la noche, puede ser un tema un rato incómodo.
Hay que ver lo que cambian los viajes sólo por ese pequeñito que llevamos dentro, y las ganas que tenemos de que sea un poco grande para empezar a llevarle a conocer mundo con nosotros.
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Burbujitas?
Llegamos a la semana 18 y ya se empieza a hacer presente esa pequeña barriguita, esa que no dejaremos de mirar en los meses posteriores, aunque la verdad es que a mi me parecía que estaba hinchada más que embarazada, pero a paparockero le hacía mucha ilusión que se empezara a notar y no paró hasta que consiguió hacerme una foto.
Lo más memorable en ésta semana fueron las famosas burbujitas. Qué sensación más fantástica y más rara a la vez, la primera realmente me sorprendió, estaba sentada en el ordenador y note un "blup" en mi vientre que me paralizó por completo durante un par de minutos.
Pasaron un par de días y como no había vuelto a sentir nada empecé a pensar que me lo había imaginado, que tanto leer e investigar sobre el embarazo ya me provocaban paranoias pero esa misma noche "blup" otra vez, y de tal ataque de risa que me dio desperté a paparockero.
A partir de ahí empecé a obsesionarme, ya no eran burbujitas, en una semana empezaron a ser claros movimientos y cada vez que notaba algo le ponía la mano a paparockero, que ya estaba harto de decirme que no notaba nada.
El par de semanas siguiente las patadas empezaron a hacerse más y más fuertes y aunque paparockero seguía sin sentir nada todas las noches cuando nos metíamos a la cama apoyaba la cabeza en la barriguita y le hablaba, le contaba lo que había echo, que le habíamos comprado, hasta que un día el pequeño Etel pegó tal patadón que la cabeza de paprockero se elevó, no se me olvidará jamás esa cara de sorpresa y satisfacción porque por primera vez había notado a su niño moverse.
En esa época empecé a poner más música en casa, madre mía, el bicho va a salir como sus papás, las listas de pop-rock español de los 80 de spotify le vuelven loco, aunque tenemos nuestras dudas de si es por la música o porque me paso el día cantando.
Lo más memorable en ésta semana fueron las famosas burbujitas. Qué sensación más fantástica y más rara a la vez, la primera realmente me sorprendió, estaba sentada en el ordenador y note un "blup" en mi vientre que me paralizó por completo durante un par de minutos.
Pasaron un par de días y como no había vuelto a sentir nada empecé a pensar que me lo había imaginado, que tanto leer e investigar sobre el embarazo ya me provocaban paranoias pero esa misma noche "blup" otra vez, y de tal ataque de risa que me dio desperté a paparockero.
A partir de ahí empecé a obsesionarme, ya no eran burbujitas, en una semana empezaron a ser claros movimientos y cada vez que notaba algo le ponía la mano a paparockero, que ya estaba harto de decirme que no notaba nada.
El par de semanas siguiente las patadas empezaron a hacerse más y más fuertes y aunque paparockero seguía sin sentir nada todas las noches cuando nos metíamos a la cama apoyaba la cabeza en la barriguita y le hablaba, le contaba lo que había echo, que le habíamos comprado, hasta que un día el pequeño Etel pegó tal patadón que la cabeza de paprockero se elevó, no se me olvidará jamás esa cara de sorpresa y satisfacción porque por primera vez había notado a su niño moverse.
En esa época empecé a poner más música en casa, madre mía, el bicho va a salir como sus papás, las listas de pop-rock español de los 80 de spotify le vuelven loco, aunque tenemos nuestras dudas de si es por la música o porque me paso el día cantando.
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